Batalla

Por El Cuerpo

 

 

 

 

Este manual es un de los cursos de varios módulos del plan de estudios que lleva a los creyentes de la visualización a través de la delegación, multiplicación, organización, y movilización para lograr la meta de evangelización.

 

Para informaciones adicionales sobre los cursos escriba a:

 

 

 

 

Harvestime International Institute

Instituto Internacional Tiempo de Cosecha

3092 Sultana Dr.

Madera, California 93637,

USA

© Harvestime International Institute


CONTENIDO

 

Sugerencias Para Estudio En Grupo, 4

Introducción, 5

Objetivos, 7

 

PARTE UNO: LA BATALLA POR EL CUERPO

 

1. Reinos en Conflicto, 9

2. Un Llamado a las Armas, 19

3. Antes de la Batalla, 25

 

PARTE DOS: EL ATAQUE

 

4. La Fuente de Enfermedad, 32

5. Las Razones Para la Enfermedad, 38

6. Los Tipos De Enfermedad, 44

7. El Resultado Final De la Enfermedad, 48

 

PARTE TRES: EL CONTRAATAQUE

 

8. La Base Bíblica De La Sanidad, 53

9. Los Propósitos De La Sanidad, 76

10. Los Dones De Sanidades, 81

 

PARTE CUATRO: DESAFÍOS A VENCER

 

11. Las Tradiciones de los Hombres, 88

12. Un Aguijón En La Carne, 98

13. Las Preguntas Sin Respuestas, 103

 

PARTE CINCO: LAS ESTRATEGIAS PARA SANAR

 

14. Ministrando Sanidad, 117

15. Continuación Del Ministerio de Sanidad, 126

16. La Sanidad Última, 132

 

PARTE SEIS: LAS ESTRATEGIAS PARA LA LIBERACIÓN

 

17. "A Quien Satanás Ha Tenido Atado”, 139

18. Ministrando La Liberación, 151

19. La Continuación del Ministerio de Liberación, 162

 

PARTE SIETE: LAS ESTRATEGIAS PARA LA LIBERACIÓN

 

20. Guerreros Sanos, 166

 

Conclusión, 178

 

Apéndice A: Análisis de Diagnóstico, 180

 

Apéndice B: La Base Bíblica De la Sanidad Y Liberación, 184

 

Apéndice C: Formulario de Análisis, 209

 

Respuestas a la sección “Prueba Personal”, 211

 

SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO EN GRUPO

 

PRIMERA REUNIÓN

 

Abriendo: Abra con oración e introducciones. Conozca y matricule a los estudiantes.

 

Establezca los Procedimientos Del Grupo: Determine quién conducirá las reuniones, el horario, lugar, y fechas para las sesiones.

 

Alabanza Y Adoración: Invite la presencia del Espíritu Santo en su sesión de entrenamiento.

 

Distribuya los Manuales A los Estudiantes: Introduzca el título del manual, formato, y objetivos del curso proporcionados en las primeras páginas del manual.

 

Haga La Primera Tarea: Los estudiantes leerán los capítulos determinados y harán la prueba personal para la próxima reunión. El número de capítulos que usted enseñará por sesión dependerá del tamaño del capítulo, contenido, y de las habilidades de su grupo.

 
LA SEGUNDA Y REUNIONES SIGUIENTES

 

Abriendo: Ore. Dé las bienvenidas y matricule a cualquier nuevo estudiante. También dales un manual. Vea quien está presente o ausente. Tenga un tiempo de alabanza y adoración.

 

Revisión: Presente un breve resumen de lo que usted enseñó en la última reunión.

 

Lección: Discuta cada sección del capítulo usando los TÍTULOS EN LETRAS MAYÚSCULAS Y EN NEGRITO como un esbozo de la enseñanza. Pida a los estudiantes que hagan preguntas o comentarios sobre lo que ellos han estudiado. Aplique la lección a las vidas y ministerios de sus estudiantes.

 

Prueba Personal: Repase con los estudiantes la prueba que ellos han completado. (Nota: Si usted no quiere que los estudiantes tengan el acceso a las respuestas, usted puede quitar las páginas con las respuestas en la parte final de cada manual).

 

Colocando en Acción: Usted puede hacer esta sección en una base individual o en grupo.

 

Examen Final: Si su grupo está matriculado en este curso para los créditos y Diploma usted recibió un examen final con este curso. Reproduzca una copia para cada estudiante y administre el examen en la conclusión de este curso.

 


CURSO: LA BATALLA POR EL CUERPO

 

 

INTRODUCCIÓN

 

La Iglesia Primitiva vio su experiencia espiritual por lo que se refiere a la guerra. La terminología militar se usa a lo largo del Nuevo Testamento. Protección se vio en la armadura de Dios. La Palabra de Dios se comparó a una espada. Los ataques de Satanás se llamaron flechas ardientes. La fe era la “buena milicia” y se dijeron a los creyentes que guerrearan una “buena batalla”. La Iglesia Primitiva conocía que ella estaba comprometida en una intensa lucha espiritual.

 

La Biblia declara que el pueblo de Dios es destruido debido a la falta de conocimiento (Oseas 4:6).

 

Una de las áreas en que se derrotan los creyentes debido a la falta de conocimiento es en esta guerra invisible. Hay una gran guerra emprendiéndose en el mundo hoy. No es un conflicto entre naciones, tribus, o líderes gubernamentales. No es una rebelión o golpe. Es una batalla invisible importante en el mundo del espíritu.

 

La vida cristiana es la guerra. Lo más pronto nosotros reconocemos y nos preparamos para ella, lo más pronto nosotros experimentaremos la victoria. Un aspecto de esta guerra invisible atinge el alma y el espíritu del hombre.

 

El Instituto Internacional Tiempo de Cosecha tiene un curso titulado “Estrategias Espirituales: Un Manual De Guerra Espiritual” que enfoca en esta porción de la guerra invisible.

 

Pero hay otra parte de esta guerra que se manifiesta en el reino físico. En este curso nosotros la llamamos de la “Batalla Por El Cuerpo”. Satanás tiene por objetivo atingir los cuerpos físicos de los creyentes porque él sabe que los guerreros débiles y enfermizos no pueden emprender una batalla eficaz contra su reino.

 

Lucas 14:31 dice, “¿O qué rey, que sale a hacer guerra contra otro rey, no se sienta primero y consulta si puede salir con diez mil al encuentro del que viene con veinte mil?” Nadie debe entrar en la batalla en la vida sin un examen cuidadoso de sus recursos y desarrollo de estrategias de batalla.

 

En este curso nosotros estamos haciendo una evaluación cuidadosa de las estrategias disponibles para ganar la guerra contra Satanás en la batalla por su cuerpo. Usted aprenderá a batallar por su cuerpo físico y ministrar estas verdades a otros guerreros heridos en el ejército de Dios.

 

EL MANUAL

 

Este manual es dividido en siete secciones:

 

PARTE UNO: LA BATALLA POR EL CUERPO discute la guerra invisible entre el reino de Dios y el Reino de Satanás. Contiene un llamado a las armas para la batalla y provee la preparación preliminar a la guerra.

 

PARTE DOS: EL ATAQUE discute la fuente, razones, tipos, y el resultado final de la enfermedad.

 

PARTE TRES: EL CONTRAATAQUE presenta las estrategias para derrotar al enemigo mientras usted gana entendimiento de la base bíblica de la sanidad, los propósitos de la sanidad, y los dones de sanidades.

 

PARTE CUATRO: DESAFÍOS A VENCER trata con los desafíos difíciles de la sanidad y del ministerio de liberación incluso las tradiciones de los hombres, el aguijón en la carne de Pablo, y las preguntas sin respuestas.

 

PARTE CINCO: ESTRATEGIAS PARA SANAR arma usted con las estrategias para ministrar la sanidad, la continuación del ministerio de sanidad, y la sanidad última.

 

PARTE SEIS: ESTRATEGIAS PARA LIBERACIÓN enfoca en el ministerio de liberación en las lecciones “A Quien Satanás Ha Tenido Atado”, “Ministrando la Liberación” y “La Continuación del Ministerio de Liberación”.

 

PARTE SIETE: LA VIDA DEL REINO contiene estrategias preventivas y curativas de la Palabra de Dios para permitirle ser un guerrero sano, uno que está sanado en el cuerpo, alma, y espíritu, y preparado para la batalla.

 

EL APÉNDICE de este manual proporciona estudios bíblicos adicionales sobre la sanidad y el ministerio de liberación y un formulario de análisis para habilitar el estudio adicional de las Escrituras sobre el asunto. También incluye una análisis de diagnóstico para usar cuando usted busca o ministra la sanidad.

 

LAS LECCIONES

 

Cada lección en este manual está organizada como sigue:

 

OBJETIVOS: Éstas son las metas que usted debe lograr estudiando la lección.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR: Ésta es una promesa especial de sanidad de la Palabra de Dios para usted memorizar y reivindicar para su vida.

 

INTRODUCCIÓN: La introducción proporciona una apreciación global del contenido del capítulo.

 

LECCIÓN: Ésta es la sesión de instrucciones militares para el capítulo. Una sesión de instrucción es un tiempo antes de la batalla que proporciona la información necesaria para emprender una guerra eficaz.

 

PRUEBA PERSONAL: La prueba personal lo examina cuanto a los conceptos importantes de la lección.

 

COLOCANDO EN ACCIÓN: La Biblia dice para “colocar en acción su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12 – Traducción del Original). Como usted aprenderá en este curso, sanidad es parte de la salvación proporcionada a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Fe y obras siguen juntas. La fe sin las obras está muerta, así como las obras sin la fe es inútil (Santiago 2:17-26).

 

En la sección titulada “Colocando en Acción” usted tomará los conceptos enseñados en la lección y los aplicará personalmente. Ésta es una parte importante de la lección. Si usted está enfermo, esto se diseña para ayudarle a recibir su sanidad. Si usted está ministrando  a alguien que está enfermo, primero comparta el contenido de la lección con él y entonces “colocaran en acción” para ayudarle a recibir la sanidad.

 

¿USTED ESTÁ LISTO?

 

Exponer el enemigo y sus estrategias es una de las mayores revelaciones de la Palabra de Dios. Este manual no es de manera alguna un estudio exhaustivo de la sanidad y liberación, pero es un análisis bíblico con profundidad. Como en la guerra natural, la habilidad en la batalla por el cuerpo es progresiva y desarrolla mientras usted entra en la zona del combate y empieza a luchar.

 

 

OBJETIVOS DEL CURSO

 

Al concluir este curso usted será capaz de:

 

n       Demostrar entendimiento de los reinos natural y espiritual.

n       Definir “guerra espiritual”.

n       Identificar la razón para la guerra invisible.

n       Declarar el principio básico para la comprensión de la guerra espiritual.

n       Definir “sanidad divina”.

n       Distinguir entre sanidad y liberación.

n       Explicar cómo sanidad y liberación se relaciona a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio.

n       Identificar la fuente de la enfermedad.

n       Explicar las razones para la enfermedad.

n       Identificar los tipos de enfermedad.

n       Listar los resultados finales de la enfermedad.

n       Resumir la base bíblica de la sanidad.

n       Listar los propósitos de sanidad.

n       Entender y usar los dones de sanidades.

n       Responder a las tradiciones de los hombres con respecto a la sanidad.

n       Tratara con las cuestiones sin respuestas con respecto a la sanidad.

n       Ministrar y recibir la sanidad.

n       Ministrar y recibir la liberación.

n       Preparar las personas para la sanidad última.

n       Conducir ministerios de acompañamiento para la sanidad y liberación.

n       Resumir las directrices para vivir como un guerrero sano.

n       Empeñarse en la guerra eficaz en la batalla por el cuerpo.

 


PARTE UNO

 

LA BATALLA POR EL CUERPO

 

Hay una gran batalla emprendiéndose en el mundo espiritual. Es una batalla personal interior entre la carne y el espíritu. Es una batalla social con las fuerzas malignas del mundo. Es una batalla espiritual con los poderes sobrenaturales malignos. También es una batalla física, con ataques lanzados contra su cuerpo que es el templo del Espíritu Santo.

 

En los tiempos del Antiguo Testamento, una trompeta se usaba para convocar el pueblo de Dios para batallar. Hoy, una convocación espiritual está sonando a lo largo de las naciones del mundo. Es una convocación a la guerra invisible. Es la convocación a las armas.

 


CAPÍTULO UNO

 

REINOS EN CONFLICTO

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir este capítulo usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Demostrar entendimiento de los reinos natural y espiritual.

n       Definir la palabra “rey”.

n       Definir la palabra “reino”.

n       Identificar los dos reinos espirituales.

n       Determinar a que reino usted pertenece.

n       Identificar las fuerzas espirituales del bien.

n       Identificar las fuerzas espirituales del mal.

n       Explicar lo que significa “guerra espiritual”.

n       Identificar la razón para la guerra invisible.

n       Declarar el principio básico para entender la guerra espiritual.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una gran guerra emprendiéndose en el mundo hoy. No es un conflicto entre las naciones, tribus, o los líderes gubernamentales. No es una rebelión o un golpe. Es una batalla invisible que tiene lugar en el mundo del espíritu. Este capítulo introduce la guerra invisible en que cada creyente está comprometido. Es una guerra dónde nadie lleva un uniforme, pero dónde todos somos un blanco. Los registros históricos y proféticos de esta guerra están en la Palabra de Dios, la Biblia.

 

LOS REINOS NATURAL Y ESPIRITUAL

 

Para entender esta guerra invisible, usted debe entender los mundos natural y espiritual primero.

 

El hombre existe en dos mundos: El mundo natural y el mundo espiritual. El mundo natural es lo que usted puede ver, sentir, tocar, oír o saborear. Es tangible y visible.

 

El país, la nación, ciudad o villa en la cual usted vive es parte del mundo natural. Usted es un residente en el mundo natural localizado en uno de los continentes visibles del mundo. Usted puede ver la gente que es parte de su ambiente. Usted puede comunicarse con ellos. Usted puede experimentar los paisajes, sonidos, y olores alrededor de usted.

 

Pero hay otro mundo en que usted vive. Ese mundo es un mundo espiritual. Usted no puede verlo con sus ojos físicos, pero es tan real como el mundo natural en que usted vive. En 1 Corintios 15:40, Pablo habla de esta división de natural y espiritual. Él dice que hay un cuerpo natural (terrestre) y hay un cuerpo espiritual (celestial).

 

Todos los hombres tienen un cuerpo natural que vive en el mundo natural, pero el hombre también es un ser espiritual con una alma eterna y un espíritu eterno. El hombre es cuerpo, alma, y espíritu. Su ser espiritual (alma y espíritu) es parte de un mundo espiritual así como su cuerpo natural es parte del mundo natural.

 

EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL

 

Porque la guerra espiritual simplemente es eso – espiritual – ella debe entenderse con una mente espiritual.

 

En nuestro estado natural, pecador, nosotros no podemos entender las cosas espirituales:

 

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Corintios 2:14).

 

Es necesario usar el discernimiento espiritual para entender las cosas espirituales.

 

Quizás uno de los mejores ejemplos de discernimiento natural y espiritual está registrado en I1 Reyes capítulo 6. Registra la  historia de una batalla natural en la cual tropas de la enemiga nación de Siria  habían rodeado un pequeño pueblo llamado Dotán donde el profeta Eliseo se estaba quedando.

 

Cuando el siervo de Eliseo, Giezi, vio el gran ejército del enemigo sintió temor. Eliseo oró para que Dios abriera los ojos espirituales de Giezi para que él pudiera ver las huestes espirituales que los rodeaban y los protegían. En esta ocasión, Dios abrió los ojos espirituales de Giezi y le permitió ver visiblemente las fuerzas superiores de Dios alistadas para la batalla.

 

La historia de esta batalla en Dotán es similar a las condiciones espirituales en la Iglesia. Hay algunos, como Eliseo, que ven claramente dentro del reino del espíritu. Ellos saben que hay un conflicto que está ocurriendo, han identificado al enemigo, y reconocido las grandes fuerzas de Dios que aseguran la victoria. Hay otros como Giezi, que con un poco de aliento, serán capaces de abrir sus ojos espirituales y no serán  más temerosos o derrotados por el enemigo. Pero tristemente, hay muchas personas quienes, como aquellos en la ciudad de Dotán, están durmiendo espiritualmente. Ellos no saben incluso que el enemigo los ha rodeado y está posicionado para el ataque.

 

DOS REINOS ESPIRITUALES

 

Dentro de los reinos natural y espiritual de los cuales estamos hablando existen reinos separados que están gobernados por líderes naturales y espirituales.

 

Todos los hombres viven en un reino natural en este mundo. Ellos viven en una ciudad o en un pueblo lo cual es parte de una nación. Esa nación es un reino del mundo. Un reino natural es un territorio o pueblo sobre el cual un rey o líder político es el gobernante soberano. La Biblia habla de estos reinos naturales como los “reinos del mundo”. Los reinos del mundo han venido a estar bajo el poder y la influencia de Satanás:

 

“Otra vez lo llevó [a Jesús] el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,9 y le dijo: —Todo esto te daré, si postrado me adoras” (Mateo 4:8-9).

 

1 Juan 5:19 tristemente nos recuerda que “el mundo entero está bajo el control del maligno”.

 

Reinos espirituales:

 

En adición a los reinos naturales de este mundo hay dos reinos espirituales: el Reino de Satanás y el Reino de Dios. Cada persona viva es una residente de uno de estos dos reinos.

 

El Reino de Satanás consiste de Satanás, seres espirituales llamados demonios, y todos los hombres que viven en pecado y rebelión a la Palabra de Dios. Éstos, junto con el mundo y la carne, son las fuerzas espirituales del mal que obran en el mundo hoy.

 

El Reino de Dios consiste de Dios el Padre, Jesucristo, el Espíritu Santo, seres espirituales llamados ángeles, y todos los hombres que viven en justa obediencia a la Palabra de Dios. Éstas son las fuerzas espirituales del bien.

 

El Reino de Dios no es una iglesia denominacional. Las denominaciones son organizaciones de hechura humana de grupos de iglesias. Han sido establecidas con propósitos prácticos de organización y administración. Las denominaciones son organizaciones como los Bautistas, Asambleas de Dios, Metodistas, Luteranos, etc.  La Biblia nos habla de la verdadera Iglesia la cual no es una denominación u organización religiosa. La verdadera Iglesia está compuesta de todos aquellos que se han convertido en residentes del Reino de Dios.

 

En el tiempo presente en el mundo natural, el Reino de Dios existe individualmente dentro de cada hombre, mujer, niño o niña que haya hecho a Jesús el Rey de su vida. Existe comunitariamente en la verdadera iglesia y dondequiera que las personas hagan de este mundo el tipo de mundo que Dios quiere que sea. En el futuro, habrá una manifestación visible del Reino de Dios.

 

 

LA GUERRA INVISIBLE

 

La guerra espiritual invisible es una batalla que envuelve a todos los hombres y mujeres. Puesto que el Reino de Satanás es un reino espiritual...

 

“...porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12).

La guerra espiritual no es una batalla natural entre la sangre y la carne. No es una batalla del hombre contra el hombre. No es una batalla visible. Es un conflicto invisible en el mundo del espíritu. Es una batalla dentro y alrededor del hombre. No es una guerra visible porque los espíritus están involucrados y aprendemos de Lucas 24:39 que un espíritu no tiene carne ni huesos.

 

La guerra espiritual es “multidimensional”, lo cual significa que es librada en diferentes dimensiones. Es...

 

1.      Una batalla social entre el creyente y el mundo: Juan 15:18-27

2.      Una batalla personal entre la carne y el espíritu: Gálatas 5:16-26

3.      Una batalla supernatural entre el creyente y los poderes sobrenaturales malignos: Efesios 6:10-27

 

Toda persona viva está comprometida en esta guerra, se de cuenta o no. No hay campo neutro. Los no creyentes están bajo el yugo del mal y han sido llevados cautivos por las fuerzas del enemigo. Son víctimas de la guerra.

 

Los creyentes han sido librados del enemigo mediante Jesucristo y son victoriosos, pero están todavía comprometidos en la guerra. El versículo llave de este capítulo indica que nosotros (todos los creyentes) combatimos contra fuerzas espirituales malignas.

 

“Combatir” implica contacto personal cercano. Ninguno está exento de esta batalla. Ninguno puede verla desde la distancia. Usted está en el medio del conflicto ya sea que lo reconozcas o no. Si no lo reconoces será mejor... usted está equivocado. La guerra del cristiano nunca cesa.

 

DONDE LA BATALLA HACE FUROR

 

La guerra invisible está siendo librada en la tierra:

 

“El ladrón [Satanás] no viene [a la tierra] sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Satanás lucha para mantener el control de los reinos del mundo. Él no quiere que estén bajo la autoridad de Dios. La batalla también se efectúa dentro de los corazones, mentes, y almas de los hombres y mujeres. Satanás ciega las mentes de los hombres en áreas como la adoración, la Palabra, su caminar diario e su obra para Dios. La batalla también se da en su cuerpo físico lo cual Satanás ataca a través de enfermedades e dolencias.

 

COMO LA BATALLA EMPEZÓ

 

La batalla invisible empezó en el Cielo con un ángel nombrado Lucifer que fue originalmente un hermoso ángel creado por Dios y era parte del Reino de Dios. Lucifer  decidió que quería tomar el control del Reino de Dios. Usted puede leer de su rebelión en Isaías 14:12-17 y en Ezequiel 28:12-19. Usted estudiará sobre esto con más detalle después en este curso. Un grupo de ángeles se unió a Lucifer (ahora llamado Satanás) en su rebelión. Lucifer y los ángeles rebeldes fueron expulsados del cielo por Dios. Ellos formaron su propio reino sobre la tierra:

 

“Entonces hubo una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón [Satanás]. Luchaban el dragón y sus ángeles” (Apocalipsis 12:7).

 

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:9).

 

Lucifer llegó a ser conocido como Satanás y los ángeles que lo siguieron en su rebelión como demonios. Los espíritus demoníacos pueden entrar, atormentar, controlar, y usar a los humanos que pertenecen al Reino de Satanás. Ellos motivan actos malignos que son  realizados por hombres y mujeres. Satanás dirige a sus demonios en sus actividades malignas. Él combina estas fuerzas poderosas con el mundo y la carne para batallar contra todo el género humano.

 

RAZONES DETRÁS DEL CONFLICTO

 

El hombre fue originalmente creado a la imagen de Dios y para la gloria de Dios             (Génesis capítulo 2). La guerra invisible contra el hombre comenzó con la primera tentación en el jardín del Edén (Génesis capítulo 3). Satanás hizo pecar a Adán y Eva. Esto resultó en que todo el género humano heredaría la naturaleza pecaminosa y realizara actos individuales de pecado conforme a esta naturaleza:

 

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

También resultó en la guerra invisible entre el hombre y las fuerzas del mal:

 

“Pondré enemistad entre ti [Satanás] y la mujer [género humano], y entre tu simiente [las fuerzas del mal] y la simiente suya [las fuerzas del bien representadas por el Señor Jesucristo]...” (Génesis 3:15).

 

A causa del pecado, el hombre fue separado de Dios y condenado a la muerte. Pero Dios amó al hombre tanto que ideó un plan especial para salvarlo del pecado:

 

“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”  (Juan 3:16-17).

 

Mediante la fe en Jesús, la confesión y el arrepentimiento del pecado, los hombres y mujeres pueden ser liberados del poder del enemigo. La muerte y resurrección de Jesús no solamente resultó en la salvación del pecado. También derrotó al enemigo, Satanás:

 

“... Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

 

¿Pero si Satanás está derrotado, porque entonces la guerra continúa? Seguido a cada guerra quedan siempre residuos de resistencia enemiga, tropas rebeldes que no se rendirán hasta que la fuerza los obligue a hacerlo. Aunque Jesús derrotó a Satanás, estamos viviendo en territorio todavía ocupado por las fuerzas enemigas de resistencia. Entender las estrategias de  guerra espiritual nos da la habilidad de tratar con estos poderes malignos.

 

Satanás está tratando de mantener a los hombres cautivos en el pecado. Mediante métodos engañosos está incitando a los hombres y mujeres a las lujurias de la vida pecaminosa. Él apunta a los afectos del alma y el espíritu los cuales legítimamente pertenecen a Dios:

 

“El ladrón [Satanás] no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Satanás todavía quiere ser el gobernante supremo. Está librando una batalla intensa por el corazón, mente, alma y espíritu del hombre. Sus estrategias están dirigidas contra Dios, Su plan, y Su pueblo.

 

EL SIGNIFICADO DE LA GUERRA ESPIRITUAL

 

La guerra espiritual es el análisis de y la participación activa en la guerra espiritual invisible. Incluye el estudio de las fuerzas opuestas del bien y el mal, las estrategias de Satanás y las estrategias espirituales para vencer a Satanás. La guerra espiritual es más que un mero análisis de principios espirituales. Incluye la participación activa en la guerra mediante la aplicación de estas estrategias en la vida y el ministerio.

 

Una de las más efectivas estrategias de Satanás es mantener a los creyentes ignorantes  de sus engaños. Pablo dice que es importante conocer las estrategias de Satanás...

 

“... para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11).

 

Debemos aprender todo lo que podamos sobre las estrategias de ataque de Satanás. Debemos también entender las bases bíblicas de la victoria sobre Satanás y las fuerzas del mal. Estamos llamados a un combate inteligente. Básico al entendimiento de la guerra espiritual es este principio llave:

 

Debes reconocer que todas las batallas de la vida, sean físicas, espirituales, emocionales, mentales, financieras o con personalidades humanas son solamente manifestaciones exteriores de una causa espiritual.

 

Aunque en el mundo natural los problemas pueden parecer ocurrir a través de circunstancias de la vida, la base  de estas batallas naturales está en el mundo espiritual. Lee la historia de Job (Job capítulos 1-2) que confirma este principio.

 

Hemos tratado de corregir los males de este mundo mediante la educación, legislación y un ambiente mejorado. No ha funcionado porque los males visibles de este mundo son el resultado de una causa espiritual subyacente. No pueden ser corregidos por medios naturales.


¿A QUÉ REINO USTED PERTENECE?

 

En el reino natural un rey es el soberano de un reino. Todo el territorio y el pueblo en el reino pertenecen a él. Tiene el poder de la vida y la muerte sobre sus sujetos. Lo mismo es cierto en el mundo espiritual. Usted es parte o del Reino de Dios o del Reino de Satanás.. O Dios o Satanás tiene el poder sobre su vida.

 

Una de las parábolas de Jesús ilustra que todos los hombres o son parte del Reino de Satanás o del Reino de Dios. Jesús comparó el mundo con un campo. La buena semilla en el campo eran los hijos del Reino de Dios. La mala semilla, la cual resultó en el crecimiento de malezas (cizañas), eran los hijos del maligno:

 

“El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino, y la cizaña son los hijos del malo” (Mateo 13:38).

 

La gente entra en el Reino de Satanás mediante el nacimiento natural. La Biblia enseña que todos los hombres son nacidos en pecado. Esto significa que ellos tienen una naturaleza básica de pecado o la “semilla” del pecado dentro de ellos. Su inclinación natural es a hacer lo malo:

 

“En maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5).

 

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán] y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

“Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

 

Puesto que  todos hemos nacidos con la naturaleza de pecado, todos en algún tiempo hemos sido parte del Reino de Satanás. Todos los que se mantienen pecadores continúan siendo parte del Reino de Satanás.

 

Todo el mensaje de la Palabra escrita de Dios, la Santa Biblia, es la apelación al hombre de trasladarse del Reino maligno de Satanás al Reino de Dios. Los hombres son nacidos dentro del Reino de Satanás mediante el nacimiento natural. Deben ser renacidos dentro del Reino de Dios a través del nacimiento espiritual. La entrada en el Reino de Dios es por la experiencia del nuevo nacimiento explicado en Juan capítulo 3.

 

Hay solamente dos divisiones en la guerra invisible. Jesús dijo, “el que no está de mi parte, está contra mi” (Lucas 11:23, NVI). Usted no puede ser neutral en esta guerra. Usted está de un lado u otro en esta guerra espiritual. Incluso algunos creyentes debido a su temor a la confrontación con el enemigo, tratan de ignorar la guerra y tratan de hacer una tregua con el enemigo. Piensan que si ignoran a Satanás, él no los molestará. Esta es una de las principales estrategias del enemigo. Él trata de dejar inmóviles a los miembros del ejército de Dios mediante sus tácticas de terror.

 

Pero no hay neutralidad en esta guerra. Usted es o una víctima o un vencedor. El “llamado espiritual a las armas” está sucediendo... ¿Usted está en el lado del bien o del mal? ¿Usted es parte del Reino de Satanás o del Reino de Dios? ¿A qué reino usted pertenece? ¿ Usted es víctima o vencedor en la guerra invisible?

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Qué dos divisiones se hacen en 1 corintios 15:44-49?

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3. ¿Cuáles son los dos reinos invisibles en el mundo hoy?

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4. Liste las fuerzas espirituales del mal.

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5. Liste las fuerzas espirituales del bien.

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6. Defina la palabra “rey”. 

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7. Defina la palabra “reino”.

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8. ¿Qué significa el término “guerra espiritual”?

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9. ¿Cuál es la razón detrás de este gran conflicto espiritual?

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10. ¿Cuál es el principio básico para comprender la guerra espiritual?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. La Biblia dice para “colocar en acción su propia salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12 – Traducción del Original).

 

Sanidad es parte de la salvación proporcionada a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. Usted puede preguntar, “¿Si se proporciona a través de la expiación, entonces cómo también se dice para “colocar en acción”?

 

Fe y obras van de manos dadas. La fe sin las obras está muerta, así como las obras sin la fe es inútil (Santiago 2:17-26). Usted debe ser un hacedor de la Palabra y no sólo un oidor.

 

La promesa de sanidad para esta lección revela que usted debe trabajar en cooperación con Dios en el área de salud física:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

En cada lección en este manual, la sección “Colocando en Acción” toma los conceptos enseñados y provee la oportunidad de ejercer su fe por la aplicación personal. Le ayuda a volverse un hacedor de la Palabra, no sólo un oidor.

 

Esta sección es una parte importante de la lección. Si usted está enfermo, se diseña para llevarlo paso a paso para recibir su sanidad. Si usted está ministrando a alguien que está enfermo, primero comparta el contenido de la lección con ellos y entonces completen esta sección juntamente para llevarlos a recibir la sanidad.

 

2. Lea la historia de Jesús y la mujer sirofenicia en Marcos 7:24-30. Éste relato revela que sanidad es el “pan de los hijos”. Esto significa que la sanidad pertenece a aquellos que son hijos del Reino de Dios. Dios sana a los incrédulos en misericordia para atraerlos a la salvación, pero sanar realmente es para los hijos de Dios.

 

Si usted necesita de sanidad, el primero paso es volverse un hijo de Dios. Usted debe arrepentirse de sus pecados y debe aceptar a Jesucristo como su Salvador personal y sanador. Si usted aún no ha hecho esto, haga esta oración:

 

Estimado Señor, yo sé que yo soy un pecador y yo reconozco y me arrepiento de mis pecados. Yo creo que Jesucristo es el Hijo del verdadero y viviente Dios y que Él es el camino, la verdad, y la vida. Yo acepto el sacrificio de Jesucristo y creo que Él murió por mí en la cruz. Perdóneme y límpiame de todos mis pecados. En el nombre de Jesús, Amén.

 

3. Un buen fundamento espiritual es necesario para emprender la guerra espiritual exitosa. Si usted es un nuevo creyente, obtenga el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado “Fundamentos De Fe”. 

 

4. ¿Usted siente que usted ha sido una víctima de la guerra invisible? ¿En qué áreas de su vida o ministerio usted siente que está perdiendo la batalla? Usted ha estado perdiendo la batalla en la...

 

___ ¿Esfera espiritual?

___ ¿Esfera emocional?

___ ¿Esfera física?

___ ¿Esfera mental?

 

Mientras usted estudia este manual, usted aprenderá las estrategias para ayudarlo en estas áreas.

 

5. Repase la historia en 2 Reyes 6 que se discutieron en esta lección. ¿Usted conoce personas como Giezi o aquellos en la ciudad de Dotán que están desprevenidos o temerosos de los ataques de Satanás en sus cuerpos físicos? ¿Cómo usted podría ayudarlos?

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6. Desde que la guerra espiritual tiene muchas dimensiones, usted debe guerrear personalmente contra el pecado, socialmente contra el mal en el mundo, y sobrenaturalmente a través del ministerio de sanidad y liberación. Empiece a orar sobre su parte en esta batalla espiritual. Si usted no está familiarizado con la guerra espiritual, estudie más sobre ella en el curso del Instituto Internacional Tiempo de Cosecha titulado “Estrategias Espirituales: Un Manual De Guerra Espiritual”.

 

7. Estudie la Biblia entera como un manual de guerra espiritual. Ella es el registro histórico de la guerra espiritual, revocando las victorias y derrotas de las batallas del pasado. También es profética, revelando la guerra futura hasta el tiempo del conflicto final.


CAPÍTULO DOS

 

UN LLAMADO A LAS ARMAS

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar varios términos usados para sanidad.

n       Definir sanidad divina.

n       Distinguir entre sanidad y liberación.

n       Explicare cómo sanidad y liberación se relacionan a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Pero servirás a Jehová tu Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Yo apartaré las enfermedades de en medio de ti” (Éxodo 23:25).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

En los tiempos del Antiguo Testamento una trompeta se usaba para convocar el pueblo de Dios para batallar. Hoy, un llamado espiritual está sonando a lo largo de las naciones del mundo. Es un llamado a la guerra invisible. Es el llamado a las armas. Esta lección emite un llamado para usted moverse de una vida de derrota y esclavitud a una vida de victoria y libertad en Jesucristo.

 

DEFINICIÓN DE TÉRMINOS

 

Hay muchos términos diferentes usados para la palabra sanidad:

 

Sanidad Psíquica: Esto término describe la mente sobre la materia, la brujería, Chamanismo, y las sanidades ocultistas.

 

Sanidad Sobrenatural: Hay fuentes de sanidades sobrenaturales de que no Dios, por esto nosotros no usaremos este término en nuestro estudio. Satanás puede realizar obras sobrenaturales (Éxodo 7:8-13).

 

Sanidad Médica: Este tipo de sanidad es ayudado por doctores, enfermeras, hospitales, y las remedios. Como nosotros aprenderemos, la sanidad médica legítima no está en conflicto con la Palabra de Dios, pero es una extensión de Su bondad.

 

Sanidad Natural: La sanidad que ocurre a través de los procesos naturales del cuerpo realmente es Dios en acción. Los procesos del cuerpo natural revelan Su naturaleza y Su gran artesanía en el cuerpo humano. La sanidad natural también incluye el uso de métodos naturales como dieta apropiada, vitaminas, reposo, etc.

(Nota: las sanidades médicas y naturales son en cierto sentido divinas, porque en la realidad es Dios que causa la sanidad)

 

Sanidad por fe: Este término es usado frecuentemente para significar sanidad por Dios. Nosotros no lo usaremos, sin embargo, porque tiende a enfocar la atención en la fe de quién ministra o del destinatario del ministerio.

 

Sanidad Divina: La Palabra “divina” enfoca la atención en Dios, no en las contestaciones de la fe por el hombre. También la distingue de las practicas de las sanidades sobrenatural y psíquica.

 

“Divina” significa que pertenece al único verdadero Dios y Su naturaleza, como revelado en Su Palabra, la Biblia Santa.

 

“Sanidad” significa curar o hacer entero. La sanidad puede incluir el alivio de las condiciones espirituales, físicas, emocionales, mentales, o demoníacas. Sanidad no es inmunidad a la enfermedad.

 

Nuestros cuerpos están en “proceso de decadencia” y abiertos a los ataques Satánicos con tal que nosotros estemos en este mundo. La sanidad divina es cuando el verdadero Dios revela Su naturaleza, cumple Sus promesas, y actúa en Su provisión de la expiación de Cristo curando a una persona y haciéndola sana en cuerpo, alma (mente, voluntad y emociones), y espíritu.

 

La sanidad divina puede ser instantánea (milagrosa) o gradual (un proceso). Aunque la sanidad milagrosa, instantánea demuestre la presencia divina y el poder de Dios más llenamente, la sanidad divina que ocurre como un proceso no es menos sanidad que aquellas que son instantáneas. (Vea a Marcos 8:22-25.)

 

SANIDAD Y LIBERACIÓN

 

Nosotros usaremos los términos “sanidad” y “liberación” intercambiablemente en este curso. Sanidad ministra al físico, emocional, y mentalmente enfermo, mientras la liberación trata de las condiciones físicas y mentales causadas por demonios.

 

Como usted aprenderá después en este curso, porque el hombre es cuerpo, alma, y espíritu condición mental causada por demonios puede producir una enfermedad física. Una enfermedad física puede llevar a la opresión mental demoníaca. Así aunque sanidad y liberación sean diferentes, ellas también están relacionadas debido a la naturaleza triuna del hombre.

 

EL LLAMADO A LAS ARMAS

 

LA Iglesia Primitiva vio su experiencia espiritual por lo que se refiere a la guerra. La terminología militar se usa a lo largo del Nuevo Testamento. Protección está en la armadura de Dios. La Palabra de Dios se compara a una espada. Los ataques de Satanás se llaman flechas ardientes. La fe es la buena milicia y se dicen a los creyentes que guerreen una buena batalla.

 

La vida cristiana es todavía una guerra. Satanás continúa batallando por el alma y espíritu del hombre. Él todavía ataca el cuerpo físico con enfermedad, dolencias, y esclavitud. Dios está llamando a Su pueblo al combate inteligente. El llamado está saliendo para los creyentes armarse con la Palabra de Dios y llevar cura y liberación a esta generación.

 

En los Evangelios en el Nuevo Testamento, Jesús nunca comisionó nadie para predicar el evangelio sin también ordenarle a ministrar sanidad y liberación. Él dijo que “Y cuando vayáis, predicad diciendo: 'El reino de los cielos se ha acercado.' Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia habéis recibido; dad de gracia” (Mateo 10.1, 7-8).

 

Mientras las multitudes venían para recibir sanidad y liberación, la cosecha espiritual empezó a multiplicarse tan rápidamente que nuevos obreros fueron necesarios. No demoró para que 70 más discípulos fuesen necesarios y enviados para predicar, enseñar, sanar y libertar.

 

Hay muchos nuevos métodos que pueden ayudar a extender el Evangelio. Ellos incluyen las cosas como prensas, computadoras, radios, televisiones, audio y video, y satélites.

 

Los nuevos métodos de transporte también ayudan las personas a viajar para extender el Evangelio rápidamente. Estas nuevas tecnologías son todo útiles pero el poder real del Evangelio todavía es interior. Por esto nosotros queremos decir que el poder está en el propio Evangelio. Esto es lo que la parábola de la levadura ilustra:

 

“Otra vez dijo: --¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado” (Lucas 13.20-21).

 

Éste pasaje revela que la obra de Dios no procede con una gran cuantidad de clamor y publicidad. Usted puede esperar que el Reino se extienda por medios externos como sojuzgar ejércitos y conquistar continentes. Pero la diseminación del Reino de Dios es como un poco de levadura en una masa de pan. La levadura puede ser pequeña y oculta, pero ella tiene un potencial ilimitado. Como levadura, el poder del Reino no es externo, antes, él es interno.

 

El Evangelio del Reino de Dios se multiplicará para extenderse a lo largo del mundo entero debido al poder interior del Reino que es como el fermento en la masa de pan.

 

En otro ejemplo, Jesús comparó la diseminación del Evangelio del Reino de Dios a una semilla de mostaza:

 

“Por lo tanto, él decía: --¿A qué es semejante el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su huerto; y creció y se convirtió en un árbol, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas” (Lucas 13.18-19).

 

Semejante a la manera como la levadura se esparce, una pequeña semilla de mostaza se desenvuelve para tornarse un gran árbol. Este ejemplo también ilustra la silenciosa, pero poderosa manera como el Reino avanza.

 

En una otra parábola, Jesús comparó la fe con la semilla de mostaza. Él dijo que nada es imposible mismo con una pequeña cuantidad de fe. Esto significa que la extensión  del evangelio no está limitado adonde las personas no tiene avanzadas tecnologías. Hasta mismo con una pequeña cuantidad de fe, el reino avanzará.

 

La mayor cosecha espiritual en la historia de la Iglesia aún permanece a ser recogida. Como en los tiempos del Nuevo Testamento, se segará a través de la demostración del poder de Dios en sanidad y liberación. Esto es por qué el Apóstol Pablo dijo:

 

“Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Coríntios 2.4-5).

 

Cuando Él volvió al Cielo, Jesús les dio una gran responsabilidad a los creyentes para extender el Evangelio a las naciones del mundo:

 

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

 

Usted no puede cumplir la responsabilidad sin la autoridad. Jesús también dio Su autoridad a los seguidores para cumplir la responsabilidad. Esa autoridad incluye el poder sobre todo el poder del enemigo:

 

“Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios,  hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

 

¿Usted está listo para responder al llamado espiritual a las armas y moverse de una vida de enfermedad, dolencia, y esclavitud a una vida de victoria en Jesucristo? ¿Usted está listo a ministrar en demostración del poder de Dios? ¿Usted está listo a batallar para el cuerpo físico? ¿Usted quiere ver el enfermo hecho sano y aquellos atados por los demonios liberados?

 

Éste es el ministerio de sanidad y liberación. No es sólo para los líderes denominacionales. No es sólo para los pastores y evangelistas. "Estas señales seguirán a los que creen”.

 

¿Usted es un creyente? En ese caso, usted, también, debe responder a este llamado espiritual a las armas.

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Defina los siguientes términos usados para sanidad:

 

Sanidad psíquica:

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Sanidad sobrenatural:

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Sanidad médica:

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Sanidad natural:

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Sanidad por la fe:

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3. Defina la sanidad divina.

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4. ¿Qué diferencia hay entre sanidad y liberación?

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5. ¿Cómo sanidad y liberación se relacionan a la comisión para alcanzar el mundo con el Evangelio?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. “Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en las manos, y si llegan a beber cosa venenosa, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17-18).

 

¿Usted es un creyente?

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¿En ese caso, están las señales siguiendo usted? ¿Está el enfermo sanándose y aquellos afectados por demonios siendo liberados?

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Si no, ore para que mientras usted estudia este manual Dios le abra su corazón para recibir este ministerio de sanidad y liberación que es legítimamente suyo.

 


2. Si usted es pastor, evangelista, o maestro, considere estas palabras de Pablo:

 

“Ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4-5).

 

Predicación y enseñanza sin poder resultan en hablar con “la sabiduría de los hombres” y encorajar la fe en el hombre en lugar de Dios. ¿Usted puede imaginar a Pablo pesquisando en los pergaminos ilustraciones cómicas para sus mensajes? ¿Usted puede imaginarlo gastando el tiempo de ministerio narrando historias cómicas de lo que pasó en Atenas o Corinto? ¿Usted puede visualizarlo planeando un programa dramático? Pablo sabía que no eran palabras persuasivas, sabiduría de los hombres, o entretenimiento que atraen los hombres a Dios. Es la demostración del Espíritu y poder. ¿Cómo su ministerio es medido?

 

3. ¿Usted necesita de sanidad o liberación? Estudie la definición de sanidad de nuevo:

 

“Sanidad divina es cuando el verdadero Dios revela Su naturaleza, cumple Sus promesas, y actúa en Su provisión de la expiación de Cristo curando a una persona y haciéndola sana en cuerpo, alma (mente, voluntad y emociones), y espíritu”.

 

Nuestra oración para usted es que antes de que usted concluya este curso, Dios habrá revelado Su naturaleza, cumplido Sus promesas, y a través de la provisión de la expiación de Cristo usted estará sano en el cuerpo, alma, y espíritu.

 


CAPÍTULO TRES

 

ANTES DE LA BATALLA

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Listar cuatro contestaciones comunes a la sanidad y liberación.

n       Resumir las advertencias dadas a los líderes que no ministran la sanidad.

n       Explicar la necesidad para la enseñanza apropiada con respecto a la sanidad y liberación.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Hijo mío, pon atención a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón. Porque ellos son vida a los que los hallan, y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida” (Proverbios 4:20-23).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Antes de que usted empiece su estudio de la sanidad y liberación es útil entender algunas de las actitudes actuales que usted enfrentará mientras usted empieza a ministrar en esta área. Con respecto a sanidad y liberación, muchos creyentes tienen...

 

IGNORADO:

 

Un teólogo repasó unas 87,125 páginas de los escritos teológicos en las bibliotecas de seminarios evangélicos. De estas páginas totales, había sólo 71 páginas consagradas a sanidad; 131 páginas a los milagros; y 85 páginas a las señales y maravillas. Cuando comparamos el número elevado de versículos consagrados a estos asuntos en el Nuevo Testamento con el número bajo de las páginas escritas sobre los mismos temas en la teología moderna, nosotros vemos una tendencia para ignorar el asunto en muchos círculos evangélicos modernos.

 

Algunos ignoran debido a las advertencias bíblicas contra los milagros falsos (Marcos 13:22-23). Ellos consideran esto como una advertencia sobre todos los milagros. Algunos creen en sanidad en la teoría, pero la ignora en la práctica. Otros la ignoran porque ellos no pueden contestar todas las preguntas asociadas con la enfermedad y el sufrimiento. Algunos ignoran la sanidad debido al miedo de fracaso. Nosotros  parecemos tener un doble patrón. Nosotros oramos confiadamente por las finanzas, sabiduría, etc., pero nosotros somos temerosos para orar por sanidad. Otros no comprenden cómo el racionalismo y el materialismo los han afectado. Muchos deben “ver para cree” y son consumidos con el mundo natural, materialista en lugar del sobrenatural.

 

NEGADO:

 

Algunas personas niegan que la sanidad y liberación sean para hoy porque ellas no tienen ninguna teología, modelo, práctica, o experiencia con ella. Los Evangelios contienen 26 relatos de sanidad física.

 

El libro de Hechos contiene cinco. La sanidad física se menciona en 1 Corintios 12:8-11 y 28-30.

 

Santiago 5:13-16 da instrucciones específicas sobre cómo orar por el enfermo.

 

No hay nada en las Epístolas que modifican lo que el Evangelio enseña sobre sanidad. Orar por el enfermo se tomó por cierto en el momento en que las Epístolas fueran escritas, y no hay ningún indicio que la sanidad divina era polémica en la iglesia primitiva.

 

COMPLICADO:

 

Muchas personas complican la sanidad y liberación con las tradiciones de los hombres contrarias a la Palabra de Dios. Usted aprenderá sobre algunas de estas tradiciones en la próxima lección.

 

Otros lo complican con la experiencia porque en el pasado ellos oraron por sanidad y no la recibieron. Pero nosotros debemos basar nuestras creencias en la Palabra de Dios, no en la experiencia (excepto dónde la experiencia apoya la Palabra). Modelos  equivocados de sanidad complican este problema para algunas personas pues ellas han observado cultos de personalidad, personas que sanan por dinero, decepción, y enfoque indebido en la sanidad física en lugar de la totalidad.

 

Sanidad y liberación también son complicadas por el desequilibrio. Cualquier verdad, no importa cuán válido, es enfatizada a la exclusión de otras verdades es un error práctico.

 

RETARDADO:

 

Algunas personas retardan en ministrar sanidad y liberación porque ellas no tienen las respuestas a todo. Ellas no entienden por qué algunos se sanan y otros no. (Usted estudiará más sobre esto en la próxima lección.)

 

No es necesario entender todo sobre sanidad para ministrar o recibirla ya que usted no entendía sobre la salvación cuando usted fue salvo y empezó a dar testimonio de a otros.

 

Algunas respuestas vendrán mientras usted ministra y experimenta el poder sanador de Dios. Otras preguntas nunca se contestarán. Si usted conociera entonces todos los “por qué” y “cómo” sobre todo, usted no necesitaría de Dios. La Biblia dice, “nosotros conocemos en parte”. La sanidad dice respecto a enfermedades y sufrimiento y habrá siempre misterios porque el misterio de iniquidad está en funcionamiento (2 Tesalonicenses 2:7).

 

LA NECESIDAD PARA LA ENSEÑANZA APROPIADA

 

Una revisión de las actitudes actuales hacia la sanidad y liberación ilustra por qué nosotros necesitamos de la enseñanza apropiada en este asunto. Muchos están destruyéndose físicamente y espiritualmente porque ellos no tienen conocimiento de lo

que la Palabra de Dios enseña con respecto a la sanidad:

 

“Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento...” (Oseas 4:6).

 

Sanidad (totalidad) es parte del Evangelio del Reino que nosotros somos comisionados a extender (Lucas 16:15-18). Jesús nos llamó a predicar, enseñar, sanar, y libertar.

 

Sanidad y liberación no deben omitirse, pero no se debe darlos énfasis a la exclusión de los otros dos.

 

La Biblia revela que nuestras iglesias deben ser centros de sanidad (Lucas 14:16-24). Nosotros debemos ver las personas sanadas en lugar de rechazadas:

 

“Y enderezad para vuestros pies los caminos torcidos, para que el cojo no sea desviado, sino más bien sanado” (Hebreos 12:13).

 

Como creyentes, es pecado si nosotros no compartimos las noticias buenas de sanidad y liberación con un mundo perdido y agonizante. La Biblia dice:

 

“Por tanto, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, eso le es pecado” (Santiago 4:17).

 

Dios da algunas advertencias duras a los líderes que ignoran la sanidad:

 

“No fortalecéis a las ovejas débiles ni curáis a las enfermas. No habéis vendado a la perniquebrada, ni habéis hecho volver a la descarriada, ni habéis buscado a la perdida. Más bien, las habéis dominado con dureza y con violencia. Buscaré a la perdida y haré volver a la descarriada. A la perniquebrada vendaré, y fortaleceré a la enferma. Y a la engordada y a la fuerte guardaré. Las apacentaré con justicia” (Ezequiel 34:4,16).

 

EMPEZANDO CON LA ACTITUD APROPIADA

 

Mientras usted acercase al asunto de sanidad y liberación, usted necesita hacer esto con una actitud apropiada.

 

Usted debe dejar de lado las experiencias pasadas y las tradiciones en las cuales usted ha sido enseñado. Usted debe ser enseñable.

 

Una de las marcas de la sabiduría de lo alto es que está abierta a la razón (Santiago 3:17 – “complaciente”). Usted está espiritualmente en peligro cuando usted deja de ser enseñable.

 

Recuerde que el pecado de presunción es poner a Dios en su molde pequeño. Los amigos de Job pecaron vanidosamente de esta manera. La aplicación universal de la experiencia individual es errada. Empiece este estudio como si usted nunca haya oído las enseñanzas tradicionales de los hombres sobre él. Acepte lo que la Palabra de Dios dice: Si dice que usted se sana, créalo. Si dice para poner las manos sobre el enfermo, hágalo. Qué dice Dios que hará, espere que Él lo haga.

 

No busque fórmulas y métodos para recibir o ministrar la sanidad. La Biblia no da ninguna fórmula específica, aunque se revelan varios principios y nosotros trataremos de éstos. En lugar de buscar fórmulas, comprenda que el Sanador está dentro de usted. Busque aumentar su conocimiento de Él y su relación íntima con el Sanador.

 

Jesús y el Espíritu Santo habitan dentro de usted. Sanar no es algo que usted busca del exterior, pero algo que usted aprende a soltarlo del interior. Usted sólo está buscando entender los principios que liberan el poder dentro de usted.

 

EL MINISTERIO DE SANIDAD

 

Antes de usted empezar el ministerio de sanidad y liberación, usted debe saber que si usted está verdaderamente siguiendo el ejemplo del ministerio sanador de Jesús:

 

n       Usted será un siervo en lugar de un “señor”: Marcos 10:44.

n       Usted quedará cansado, no rico: Marcos 6:31; Juan 4:6; Hechos 3:6.

n       Usted encontrará incredulidad en otros: Marcos 13:58.

n       Usted experimentará persecución de los líderes religiosos: (Algunos de ellos son como los Fariseos... más preocupados con la ley y tradición que con la vida): Lucas 6:6-9.

n       Usted experimentará la persecución de los más íntimos a usted: Marcos 6:4 y  Mateo 13:58.

n       Usted evitará la publicidad en lugar de buscarla: Marcos 8:26; 17:36; Mateo 8:4.

n       Usted rechazará el lucro personal o beneficios materiales del poder de Dios: Hechos 8:18-

n       Usted rechazará la gloria personal: Hechos 14:8-18.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. Liste cuatro contestaciones comunes hacia sanidad y liberación.

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3. Resuma las advertencias dadas a los líderes que no ministran la sanidad.

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4. ¿Por qué la enseñanza apropiada con respecto a la sanidad y liberación es necesaria?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Examine su propia actitud con respecto a la sanidad. Marque aquellos que se aplican. Usted tiene:

 

___ ¿Ignorado?

___ ¿Negado?

___ ¿Complicado con las tradiciones, experiencias, modelos malos, y desequilibrio?

___ ¿Retardado?

 

2. Escriba un plan para corregir su actitud:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. Si usted es un líder espiritual, ¿usted ha estado predicando, enseñando, y ministrando la sanidad consistentemente? ________ Si no, escriba su plan para corregir esto:

____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

4. Si usted ya está ministrando la sanidad, cómo su ministerio se compara al de Jesús en términos de:

 

n       Ser un siervo en lugar de un “señor”: Marcos 10:44.

n       Quedarse cansado, no rico: Marcos 6:31; Juan 4:6; Hechos 3:6.

n       Encontrar incredulidad en otros: Marcos 13:58.

n       Experimentar persecución de los líderes religiosos: (Algunos de ellos son como los Fariseos... más preocupados con la ley y tradición que con la vida): Lucas 6:6-9.

n       Experimentar la persecución de los más íntimos a usted: Marcos 6:4 y  Mateo 13:58.

n       Evitar la publicidad en lugar de buscarla: Marcos 8:26; 17:36; Mateo 8:4.

n       Rechazar el lucro personal o beneficios materiales del poder de Dios: Hechos 8:18-

n       Rechazar la gloria personal: Hechos 14:8-18.

 

5. Estudie la promesa de sanidad para esta lección:

 

“Hijo mío, pon atención a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. No se aparten de tus ojos; guárdalos en medio de tu corazón. Porque ellos son vida a los que los hallan, y medicina para todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él emana la vida” (Proverbios 4:20-23).

 

Note o que usted debe:

 

n       Poner atención a la Palabra de Dios.

n       Inclinar su oído a la Palabra de Dios.

n       No apartar Su Palabra antes de sus ojos.

n       Guardarla en su corazón.

n       Guardar su corazón con diligencia.

 

La Palabra de Dios se relaciona a la salud. Sus mandamientos son:

 

n       Vida a aquellos que los encuentran.

n       Salud a su carne.

 

También note en versículo 23 la relación de la condición de su corazón con los problemas de la vida (la vida procede de su cuerpo físico).

 

6. Reconocer a Jesucristo como la fuente de la verdadera sanidad divina es vital delante del levantamiento de movimiento que se llama Nueva Era. Este movimiento usa técnicas humanísticas y busca la ayuda de los poderes espirituales impíos. La Nueva Era usa espíritus guías, cristales, hierbas, y otros rituales no-bíblicos para efectuar la sanidad física. Tales métodos deben ser rechazados pues ellos violan la Palabra de Dios.

 


PARTE DOS

 

EL ATAQUE

 

Un ataque es un asalto poderoso y violento. El pecado es el ataque de Satanás en el alma y espíritu del hombre.

 

La enfermedad es su ataque al cuerpo físico.

 

Para luchar eficazmente contra los ataques de Satanás en su cuerpo físico, usted debe primero entender la enfermedad. En esta sección usted aprenderá sobre:

 

n       LA FUENTE DE LA ENFERMEDAD.

n       LAS RAZONES PARA LA ENFERMEDAD.

n       LOS TIPOS DE ENFERMEDAD.

n       EL RESULTADO FINAL DE LA ENFERMEDAD.

 


CAPÍTULO CUATRO

 

LA FUENTE DE ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Describir cómo la enfermedad y la muerte entraron en el mundo.

n       Identificar la fuente de la enfermedad.

n       Identificar los elementos destructivos de la enfermedad.

n       Explicar cómo Dios ve la enfermedad.

n       Explicar cómo usted puede librarse de la maldición de la enfermedad y de la muerte.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gálatas 3:13).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una fuente de enfermedad, aunque hay razones variadas por qué una persona se enferma.

 

Pablo verificó esto cuando él dijo, “Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y debilitados, y muchos duermen” (1 Corintios 11:30). Este capítulo trata con la fuente de enfermedad y el Capítulo Cinco examina las razones para la enfermedad.

 

CÓMO LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE ENTRARON EN EL MUNDO

 

Los capítulos de Génesis 1 y 2 en la Biblia registran la historia de la creación del hombre. Dios creó al hombre en Su propia imagen, sopló en él el soplo de vida, y el hombre se tornó una alma viviente.

 

El hombre fue creado con una naturaleza triuna de cuerpo, alma, y espíritu. El cuerpo es la parte física del hombre. El alma y espíritu son las partes espirituales que le permiten actuar, pensar, sentir, reaccionar emocionalmente, y espiritualmente responder a Dios. Originalmente, cada parte de esta naturaleza triuna estaba en armonía con los otros dos, y la naturaleza triuna entera del hombre estaba en armonía con Dios.

 

El hombre era puro y saludable en el cuerpo, alma, y espíritu.

 

El capítulo Génesis 3 registra cómo el primer hombre y mujer, Adán y
Eva, pecaron contra Dios desobedeciendo a Su Palabra. Su pecado trajo la maldición del pecado y de la muerte sobre todos los hombres:

 

“Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12).

 

Esta maldición de la muerte fue una separación espiritual entre el hombre y Dios así como la muerte física que acabaría con la vida de un hombre. Nosotros podemos ver los efectos de la maldición inmediatamente en el registro de Génesis. Adán y Eva se escondieron de Dios debido a la enfermedad espiritual del pecado. Adán culpó Eva, lo que fue es inicio de la enfermedad emocional que es el resultado de desintegrar las relaciones.

 

Caín mató Abel que es un ejemplo de la enfermedad social. La enfermedad física entra en el registro a través de la esterilidad de Sara y la plaga en Abimelec.

 

SATANÁS: LA FUENTE

 

Cuando la maldición de la muerte vino sobre el hombre, Satanás entró en el sistema genético del cuerpo para empezar su misión destructiva. La Biblia confirma que Satanás es la fuente del mal en el mundo. Jesús dijo que él es un ladrón y...

 

“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir.” (Juan 10:10).

 

La enfermedad destruye el cuerpo como el pecado destruye el espíritu. La enfermedad roba la salud, felicidad, dinero, tiempo, esfuerzo, pensamiento, y fuerza. Mata y destruye. Incluso los “accidentes” que dañan el cuerpo son agentes destruidores de Satanás.

 

Porque la fuente de enfermedad es Satanás, usted debe resistirlo así como usted hace  con la tentación y el pecado.

 

Cuando usted resiste a la tentación y al pecado usted está haciendo la guerra espiritual contra los ataques de Satanás en su alma y espíritu. Cuando usted resiste a la enfermedad usted está emprendiendo la guerra espiritual contra sus ataques en su cuerpo físico.

 

LOS ELEMENTOS DESTRUCTIVOS DE LA ENFERMEDAD

 

Cada enfermedad viene de un germen de vida. Así como su espíritu da la vida al cuerpo, Satanás proporciona los elementos destructivos de la enfermedad. En el mundo natural, Dios toma una célula viviente y la multiplica para traer más vida y un nuevo niño nace. Satanás falsifica este proceso positivo con un ciclo negativo de sí propio. Él toma una célula viviente (el virus, el cáncer, etc.) y lo multiplica para traer la muerte. Éste es el “espíritu de enfermedad” que trabaja en su cuerpo cuando usted está enfermo. Cuando el espíritu de enfermedad es expulso, la enfermedad en su cuerpo muere. Con tal de que ese germen exista en el cuerpo, la enfermedad vive y continúa su trabajo destructivo.

 

Aunque cada enfermedad no es un ataque directo de espíritus demoníacos, los elementos de la enfermedad existen en el mundo debido a Satanás. Por ejemplo, usted podría pegar un resfriado porque usted caminó descalzo en tiempo helado. Éste no es un ataque directo de espíritus demoníacos, pero los elementos de la enfermedad que resultaron en su resfriado existe en el mundo debido a Satanás. ¡(Usted también debe usar mejor el sentido común! Más sobre eso en Capítulo Veinte.)

 

CÓMO DIOS MIRA LA ENFERMEDAD

 

Si usted entiende cómo Dios mira la enfermedad usted nunca dudará de nuevo de su fuente. Dios llama la cautividad de enfermedad:

 

“Jehová restauró a Job de la cautividad, cuando él oraba por sus amigos...” (Job 42:10 – Traducción del Original).

 

Jesús vino a predicar la liberación a los cautivos:

 

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4.18).

 

Jesús llamó la esclavitud de enfermedad:

 

“Y a ésta, siendo hija de Abraham, a quien Satanás ha tenido atada por dieciocho años, ¿no debía ser librada de esta atadura en el día de sábado?” (Lucas 13:16).

 

Jesús vino a poner a las personas libres con la verdad:

 

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

 

La verdad es que Jesús vio la enfermedad como opresión y sanó aquellos que estaban oprimidos:

 

“Me refiero a Jesús de Nazaret, y a cómo Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder. El anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).

 

La Biblia identifica la muerte como un enemigo:

 

“El último enemigo que será destruido es la muerte” (1 Corintios 15:26).

 

Se llama la enfermedad de algo que inflama:

 

“Porque mis espaldas están inflamadas, y no hay parte sana en mi cuerpo” (Salmos 38:7).

 

También se ve como algo abominable:

 

“Algo abominable se ha derramado sobre él. El que cayó en la cama no se volverá a levantar” (Salmos 41:8).

 

Hay versículos en la Biblia que indican que Dios envió una plaga o enfermedad. Mientras Dios no es el creador de tales males, Él a veces los usa para lograr Sus propósitos ejecutando el juicio sobre el enemigo.

 

LA REDENCIÓN DE LA MALDICIÓN

 

Usted aprendió en esta lección que la enfermedad y muerte son parte de la maldición de pecado, pero Gálatas 3:13 declara, “Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley". Cuando Jesús murió en la cruz, Él tomó la maldición del pecado y de la muerte sobre Él y...

 

“Así que, como la ofensa de uno alcanzó a todos los hombres para la condenación, así también la justicia realizada por uno alcanzó a todos los hombres para la justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron constituidos pecadores, así también, por la obediencia de uno, muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:18-19).

 

Salvación y sanidad son ambas beneficios de la expiación hecha por Jesús en la cruz de Calvario. A través de Su muerte y resurrección, Jesús tomó la maldición del pecado, de la enfermedad, y de la muerte en su lugar. Porque Él llevó la punición por su pecado, usted no necesita más llevarla. Porque Él llevó su enfermedad, usted no necesita más llevarla. ¡Porque Él resurgió en la vida de resurrección, usted también resurgirá!

 

Satanás viene a matar, robar y destruir, pero Jesús dijo...

 

“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

 

Cuando usted recibe a Jesús como su Salvador, la maldición del pecado está rota. Aunque usted vive en un cuerpo mortal que está sujeto a los ataques tanto del pecado cuanto de la enfermedad, usted ya no es condenado por la maldición. ¡Jesús lo ha redimido de la maldición de la ley!

 

¿Cuando usted cuestiona la fuente de la enfermedad (o algo más) que entra en su vida, pregúntelo, “mata, roba o destruye?” En ese caso, su fuente es Satanás. ¿Me “permite que viva la vida más abundantemente?” En ese caso, su fuente es Dios. También recuerde...

 

“Toda buena dádiva y todo don perfecto proviene de lo alto y desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de variación” (Santiago 1:17).

 

Pregunte:  ¿este sufrimiento es un don bueno y perfecto”? Si usted no puede contestar honestamente “sí”, entonces usted debe aceptar lo que la Palabra dice... ¡La enfermedad no es de Dios!

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

2. ¿Cómo la muerte y la enfermedad entraron en el mundo?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. ¿Quién es la fuente de la enfermedad?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Cómo Dios ve la enfermedad?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

5. ¿Qué usted aprendió en esta lección sobre los elementos destructivos de la enfermedad?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Cómo usted puede librarse de las maldiciones de la enfermedad y muerte?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLANDO EN ACCIÓN

 

1. ¿Si usted trae su opinión de la enfermedad en armonía con la opinión de Dios, cómo usted verá la enfermedad?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

2. Dios no es la fuente del sufrimiento pero Él puede usarlo para lograr Sus propósitos. Estudie ejemplos siguientes que ilustran esto:

 

n       Las plagas del Egipto: Éxodo 7-11

n       La lepra de Miriam: Números 12:10

n       La enfermedad del Rey Joram: 2 Crónicas 21:18

n       La lepra de Giezi: 2 Reyes 5:27

n       La muerte del niño de David: 2 Samuel 12:18

n       La muerte de los hijos de Elí: 1 Samuel 2:34

n       El sufrimiento de Job: el libro de Job

n       Los infortunios inmerecidos de José: Génesis 45:5-7

n       La crucifixión de Jesús: Marcos 14:35-36 y Romanos 5:6-12

n       El encarcelamiento de Pablo: Filipenses 1:12,19

n       El aguijón en la carne de Pablo: 2 Corintios 12:7

 

3. Piense en un tiempo cuando usted experimentó el sufrimiento. ¿Cómo Dios lo usó para Su gloria?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

4. ¿Dios no es la fuente de su sufrimiento presente, pero cómo usted piensa que Él podría usarlo para Su gloria? Ore sobre esto.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Qué usted aprendió en esta lección que usted puede usar para animar a alguien que está sufriendo? Compártalo con él antes de que usted proceda a la próxima lección.

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

6. Haga las preguntas siguientes con respecto a su enfermedad o de uno a quien usted está ministrando:

 

n       ¿Mata, roba o destruye? En ese caso, su fuente es Satanás. (Juan 10:10)

n       ¿Le permite que viva la vida más abundantemente? En ese caso, su fuente es Jesús. (Juan 10:10)

n       ¿Es un don bueno y perfecto? Si no, no viene de Dios. (Santiago 1:17)

 

7. ¿Usted cree que usted ha sido redimido de la maldición de la muerte y de la enfermedad? _______ Si no, repase este capítulo de nuevo.

 


CAPÍTULO CINCO

 

LAS RAZONES PARA LA ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar cinco razones para la enfermedad.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de una violación de leyes espirituales.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de la actividad Satánica.

n       Explicar cómo la enfermedad es el resultado de una violación de las leyes naturales de Dios.

n       Explicar el discernimiento inadecuado del Cuerpo de Cristo resulta en enfermedad.

n       Discutir directiva bíblica para la destrucción de la carne con vistas a salvar el espíritu.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra... Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes... Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas, porque con ellas me has vivificado” (Salmos 119:67,71,93).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay una fuente de enfermedad y esa fuente es Satanás. Pero las razones porque las enfermedades vienen sobre nosotros son variadas. Aquí están algunas razones para la enfermedad:

 

LA VIOLACIÓN DE LEYES ESPIRITUALES

 

Cuando el hombre pecó, la muerte empezó a trabajar su corrupción en el cuerpo:

 

“Antes de la ley, el pecado estaba en el mundo; pero como no había ley, el pecado no era tenido en cuenta” (Romanos 5.13).

 

“Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Romanos 6:23).

 

La enfermedad es un resultado del pecado, pero la enfermedad de una persona necesariamente no es causada por su propio pecado individual. Jesús hizo este claro en el ejemplo del hombre ciego desde el nacimiento (Juan 9:1-3).  Si Dios castigara el pecado con la enfermedad, cada pecador y cada cristiano en pecado en el mundo estarían enfermos. Es verdad que el pecado y la enfermedad tienen una conexión, pero nosotros debemos tener el cuidado de la manera en que esto es individualmente aplicado. Puede usarse como una manera conveniente de descuidar del enfermo y racionalizar nuestra propia ineficacia.

 

 

Uno de las peores aplicaciones erradas de la Biblia Escritura es que la enfermedad existe debido al pecado individual de una persona o falta de fe.

 

Es verdad que si usted rompe la ley de Dios, usted sufrirá. Esto es sufrir por sus propios actos pecadores. Para el pecador, éste es juicio. Para el creyente, es corrección. Pero aun cuando usted guarda la ley de Dios, usted todavía puede sufrir porque usted vive en un mundo pecador. El justo, así como el injusto, sufre debido a la presencia de pecado en el mundo.

 

Un ejemplo de sufrir por su propio pecado es alguien que adquiere SIDA a través de su propia inmoralidad pecadora. Un ejemplo de sufrir debido a la presencia de pecado en el mundo es alguien que adquiere SIDA a través de una transfusión sanguínea.

 

Varias referencias de la Biblia confirman que enfermedad puede relacionarse al pecado individual (vea a Marcos 2:1-12; Juan 5:1-11,14; Santiago 5:14-16; Salmos 38:3,7). Romanos 6:19 confirma que las enfermedades vienen por la impureza (pecado). Cuando nosotros violamos las leyes espirituales, nosotros caminamos bajo la maldición descrita en Deuteronomio 28. También puede relacionarse la enfermedad al pecado corporativo (vea Hechos 5:1-11; 1 Corintios 11:27-32).

 

La Sanidad puede perderse volviendo a pecar:

 

“Después Jesús le halló en el templo y le dijo: --He aquí, has sido sanado; no peques más, para que no te ocurra algo peor” (Juan 5:14).

 

LA VIOLACIÓN DE LEYES NATURALES

 

Un poco de enfermedad nos viene porque nosotros violamos las leyes naturales de Dios. Por ejemplo:

 

n       Dieta impropia (sobrepeso, peso insuficiente).

n       Demasiada actividad obrera, febril.

n       Reposo impropio.

n       Falta de autodominio que resulta en las emociones dañosas como el enojo, amargor, etc.

n       Falta de relaciones positivas con otros (amargor, falta de perdón, etc.)

n       Ejercicio (demasiado o demasiado poco).

n       Abuso de drogas y alcohol: sustancias químicas tóxicas tomadas en el cuerpo.

n       Violar las leyes naturales como la ley de gravedad, etc. (¡Si usted salta de un edificio, usted puede herirse!)

n       Ponerse deliberadamente en riesgo a través de actividades peligrosas y negándose a usar los dispositivos de seguridad (es decir, cosas tales como cinturón de seguridad en un auto, gafas en un taller, a yelmo en una construcción, etc.)

 

LOS ATAQUES SATÁNICOS

 

A veces la enfermedad viene por un ataque directo de Satanás. Job es uno de los ejemplos más buenos de esto (vea Job 1 y 2). Job experimentó la enfermedad física, mental, y emocional debido a un ataque Satánico. Él no sufrió debido a su propio pecado personal. El propio testimonio de Dios muestra que Job era un hombre justo.

 

El pecado es el ataque de Satanás al hombre espiritual. La enfermedad es su ataque al hombre natural. En el Nuevo Testamento, así como en los tiempos modernos, el justo sufre la mayoría de los ataques Satánicos porque nosotros hemos entrado en una guerra con Satanás, y en cualquier guerra hay accidentes.

 

Satanás ataca su cuerpo así como él hace a su mente. Su mente, cuerpo, y el viejo hombre de la carne (los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de a vida), son las maneras en que él ataca. Aunque él lo ataca físicamente así como él hace espiritualmente, él no tiene ningún derecho para morar en su cuerpo físico así como no tiene en su alma o espíritu.

 

El funcionamiento de las fuerzas de Satanás en el cuerpo del creyente puede compararse a la guerra de guerrilla. Ellos realmente no tienen en absoluto ningún derecho jurídico en el territorio pero buscan operar allí, sin embargo.

 

En este mundo, habrá siempre enfermedad así como habrá siempre pecado. Pero nosotros podemos luchar contra la enfermedad así como nosotros luchamos contra el pecado a través de la guerra espiritual.

 

NO DISCERNIR PROPIAMENTE EL CUERPO DE CRISTO

 

 

Pablo dijo que muchos eran débiles y enfermos porque ellos no discernieron el Cuerpo de Cristo propiamente y tomaron la Comunión indignamente. La comunión es compartir el pan y vino simbolizando el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo. Pablo advirtió:

 

“De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor de manera  indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe, no discerniendo el cuerpo, juicio come y bebe para sí. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y debilitados, y muchos duermen” (1 Corintios 11:27-30).

 

Usted puede no discernir el Cuerpo de Cristo de tres maneras:

 

EL SIGNIFICADO DE LA SANGRE Y CARNE:

 

Usted no discierne el Cuerpo de Cristo cuando usted no entiende que el significado del fruto de la vid y del pan simboliza Su sangre y carne. Esto es lo que pasó cuando Jesús dio esta enseñanza en Juan 6:66 y muchos retrocedieron de seguirlo. Ellos no entendieron el significado espiritual de lo que Él estaba enseñando. Mientras muchos disciernen la sangre para la remisión de pecados, ellos no entienden a menudo el verdadero significado del cuerpo. El cuerpo era para sanidad, para que nosotros pudiéramos comer de él y ser sanados. (Vea a Juan 6:48-58 y Lucas 6:48-51.)

LA DIVISIÓN EN EL CUERPO:

 

Nosotros a veces no discernimos a nuestros hermanos y hermanas que son parte del Cuerpo de Cristo y divisiones ocurren en la iglesia. Nosotros comemos y bebemos indignamente si nosotros no discernimos propiamente (entendemos realmente) nuestra unión con nuestros hermanos y hermanas en el Señor. Pablo explica en 1 Corintios 3:1-13 que los Cristianos carnales involucrados en la división no pueden comer la carne (la carne, cuerpo) de la Palabra debido a su carnalidad.

 

COMIENDO INDIGNAMENTE:

 

Nosotros comemos indignamente cuando nosotros tomamos la comunión con una vida sin examinar. El resultado es debilidad y enfermedad. Por esto Pablo dice para examinarse espiritualmente y arrepentirse antes de tomar la Comunión.

 

LA DESTRUCCIÓN DE LA CARNE PARA QUE EL ESPÍRITU SE SALVE

 

Dios permite que algunos sean entregues a Satanás para la destrucción de la carne por razones disciplinarias. Dios no pone la enfermedad en ellos, pero Él lo permite. Usted puede leer sobre este proceso en 1 Corintios 5:1-7.

 

En “la destrucción de la carne”, la Iglesia entrega un hombre pecador a Satanás para la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse. La Biblia revela:

 

Cómo será hecho:

 

1. En unidad.

2. En el espíritu y poder del Señor.

3. En el nombre del Señor.

 

Por qué será hecho:

 

1. Fornicación.

2. La conducta peor que la del mundo (Gentiles).

3. Orgullo.

4. Falta de arrepentimiento.

5. El Mal en lo medio del pueblo de Dios.

 

Su propósito:

 

1. Individual: la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse.

2. La sociedad: colocar el mal para fuera antes que otros sean afectados.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 


2. ¿Qué son las cinco razones para la enfermedad discutidas en esta lección?

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

3. ¿Cómo la enfermedad puede ser el resultado de una violación de las leyes espirituales?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Cómo la enfermedad es el resultado de la actividad Satánica?

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Cómo la enfermedad es el resultado de una violación de las leyes naturales de Dios?

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Cómo no discernir adecuadamente el Cuerpo de Cristo resulta en enfermedad?

_____________________________________________________________________

 

7. Explique la directiva bíblica para la destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse.

 

¿Cómo debe ser hecha? __________________________________________________

¿Por qué debe ser hecha? ________________________________________________

¿Cuál es el propósito? ___________________________________________________

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Piense sobre la razón para su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando.

 

Podría ser debido a...

 

n       ¿Violación de leyes espirituales?

n       ¿Violación de las leyes naturales de Dios?

n       ¿Ataques Satánicos?

n       ¿No discernir el Cuerpo de Cristo?

n       ¿La destrucción de la carne para que el espíritu pueda salvarse?

 

2. ¿Usted piensa que usted está (o ha estado alguna vez) enfermo como resultado de una corrección? ¿Qué usted debe hacer (o ha hecho) basado en Santiago 5:14-16?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

3. ¿Si su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando resulta de romper una ley natural de Dios, lo que puede hacerse para corregir esto?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

4. Si su enfermedad o que de alguien a quien usted está ministrando resulta de romper una ley espiritual, confiese y se arrepienta de su pecado y reivindique 1 Juan 1:8-9, o los lleve a hacer eso.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Usted piensa que usted o la persona a quien usted está ministrando ha discernido el Cuerpo de Cristo inadecuadamente? En ese caso, arrepiéntase y pídale el perdón a Dios, entonces ore para sanar de la condición física.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

6. Si usted cree que su enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando ha sido causada pro demonios, ate el espíritu de enfermedad en oración y libere el poder sanador del Espíritu Santo.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

7. Estudie la Promesa de Sanidad para esta lección:

 

“Antes que fuera humillado, yo erraba; pero ahora guardo tu palabra... Bueno me es haber sido afligido, para que aprendiera tus leyes... Nunca jamás me olvidaré de tus ordenanzas, porque con ellas me has vivificado” (Salmos 119:67,71,93).

 

Este pasaje revela que David experimentó la aflicción debido a la violación de leyes espirituales.

 

¿Qué él aprendió de la experiencia? ¿Qué trajo la “vivificación” (sanidad) a su condición? ¿Cómo usted puede aplicar lo que David aprendió a su propia vida?

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

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_____________________________________________________________________

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CAPÍTULO SEIS

 

LOS TIPOS DE ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Listar cinco tipos básicos de enfermedad.

n       Definir la enfermedad espiritual.

n       Definir la enfermedad física.

n       Definir la enfermedad mental.

n       Definir la enfermedad emocional.

n       Definir las condiciones demoníacamente causadas.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque desfallezco. Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están abatidos. También mi alma está muy turbada; y tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo? ­¡Jehová ha escuchado mi ruego! ­¡Jehová aceptará mi oración!” (Salmos 6:2-3,9 – Traducción del Original).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Cuando nosotros hablamos de “enfermedad o dolencia” nosotros queremos decir que es cualquier condición espiritual, mental, emocional, o física que no está en el orden apropiado como él creada por Dios. Hay cinco tipos de enfermedad. Éstas son:

 

LA ENFERMEDAD ESPIRITUAL

 

La enfermedad espiritual es el pecado. Si no se trata, es espiritualmente terminal. Ciencia médica o la sanidad natural no pueden hacer nada para esta condición. Todos somos afectados por la enfermedad espiritual porque todos han pecado. Sanidad para la enfermedad espiritual viene de arrepentirse, de recibir el perdón del pecado, y aceptar a Jesucristo como el Salvador personal.

 

LA ENFERMEDAD FÍSICA

 

La enfermedad física puede ser el resultado de los desórdenes orgánicos. Ellos son problemas que pueden observarse y pueden ser detectados por médicos. La estructura real o el tejido del cuerpo se dañan de alguna manera. La enfermedad física también es el resultado de los desórdenes funcionales. Ésta enfermedad es el resultado de un funcionamiento defectuoso de un órgano o parte del cuerpo. Ellas incluyen una variedad de problemas en que un problema en una parte perturba el organismo entero. Más comunes son las enfermedades del corazón, tensión arterial alta, diabetes, úlceras pépticas, y alergias.

 

Debido a la naturaleza integrada de hombre, enfermedad en uno la parte afecta el cuerpo entero. Por eso, enfermedades funcionales que continúan no examinadas pueden producir la enfermedad orgánica.

 

LA ENFERMEDAD EMOCIONAL

 

La enfermedad emocional es causada por las emociones negativas como el enojo, odio, amargor, etc. Sanidad viene por el perdón y sanidad vertical y horizontal. El perdón vertical resulta cuando usted le pide a Dios que lo perdone por las emociones pecadoras. Cuando usted se arrepiente, Dios sana estas condiciones internas. El perdón y sanidad horizontal resulta cuando usted perdona aquellos que lo ofendieron. Algunos llaman esto de “sanidad interior”, aunque el término a veces se ha abusado y se ha extendido para incluir experiencias que la Biblia no enseña.

 

LA ENFERMEDAD MENTAL

 

La enfermedad mental es una condición mental que ocurre del retraso, enfermedad, colapso nervioso, defectos de nacimiento, y condiciones psicológicas no causadas directamente por la presencia demoníaca.

 

LAS CONDICIONES DEMONÍACAS 

 

Las condiciones demoníacamente causadas incluyen la posesión, opresión, y las condiciones físicas y mentales demoníacamente causadas. Las condiciones demoníacas requieren un tipo especial de sanidad qué se llama “liberación”. La liberación y sanidad están relacionadas, pero la Escritura diferencia entre ellos:

 

“Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. Los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos” (Lucas 9:1-2).

 

Usted aprenderá más sobre las condiciones demoníacamente causadas en parte Seis de este curso.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

2. ¿Cuáles son los cinco tipos básicos de enfermedad?

____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

 


3. ¿Qué es la enfermedad espiritual?

_____________________________________________________________________

 

4. ¿Qué es la enfermedad física?

_____________________________________________________________________

 

5. ¿Qué causa la enfermedad emocional?

_____________________________________________________________________

 

6. ¿Qué es la enfermedad mental?

_____________________________________________________________________

 

7. ¿Qué son las condiciones demoníacamente causadas?

_____________________________________________________________________

 

 

(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Cuidadosamente analice su propia enfermedad o de alguien a quien usted está ministrando.

 

¿De qué tipo de enfermedad usted está tratando? Es...

 

___ ¿Espiritual?

___ ¿Física?

___ ¿Mental?

___ ¿Emocional?

___ ¿Demoníacamente causada?

 

2. Escriba la razón porque usted cree que ella es...

 

Enfermedad espiritual:

_____________________________________________________________________

_____________________________________________________________________

 

Enfermedad física:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Enfermedad mental:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Enfermedad emocional:

__________________________________________________________________________________________________________________________________________

 

Una condición demoníacamente causada:

_____________________________________________________________________

3. Debido a la naturaleza integrada del hombre, la enfermedad en una parte afecta el cuerpo entero. ¿Usted puede ver cómo esto es verdad en su propia enfermedad o de uno a quien usted está ministrando?

 

¿Cómo una condición física está afectando el espíritu, emociones, y mente?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición espiritual está afectando el cuerpo, emociones, y mente?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición emocional está afectando el cuerpo, mente, y espíritu?

_____________________________________________________________________

 

¿Cómo una condición mental está afectando el cuerpo, espíritu, y emociones?

_____________________________________________________________________

 

4. Estudie los versículos de sanidad para esta lección que se encuentra en Salmos 6:

 

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque desfallezco. Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están abatidos (versículo 2). También mi alma está muy turbada; y tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo? (Versículo 3). ¡Jehová ha escuchado mi ruego! ­¡Jehová aceptará mi oración!” (Versículo 9).

 

Versículo 2 indica una condición física: “Mis huesos están abatidos”.

 

Versículo 3 indica una condición espiritual: “Mi alma está muy turbada”. El Versículo 3 también indica que el Salmista tenía esperado por su sanidad: “¿Oh Jehová, ¿hasta cuándo?” (¿Usted tiene hecho esta pregunta con respecto a en la sanidad en su vida?)

 

Versículo 9 demuestra su fe en Dios: “Jehová ha escuchado mi ruego” (“escuchado” es pretérito, tiempo pasado). “Jehová aceptará mi oración” (“aceptará” es tiempo futuro). Su oración por sanidad se ha oído, aunque su manifestación está todavía en el futuro.

 


CAPÍTULO SIETE

 

EL RESULTADO FINAL DE LA ENFERMEDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Identificar los dos resultados finales de la enfermedad.

n       Identificar dos tipos de muerte.

 

PROMESA DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

1. ¿Usando lo que usted aprendió en esta  dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza” (Jeremías 29:11).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Hay sólo dos posibles resultados finales de una enfermedad. O será para la gloria de Dios o será una enfermedad para muerte. En todo caso, Dios promete:

 

“Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza” (Jeremías 29:11).

 

UNA ENFERMEDAD PARA LA GLORIA DE DIOS

 

Una enfermedad para la gloria de Dios es una dónde una persona glorifica a Dios a través de su testimonio, vida, y ministerio. Usted puede leer la historia de un hombre ciego desde el nacimiento en Juan capítulo nueve.

 

Jesús dijo de este hombre ciego:

 

 “Respondió Jesús: - No es que éste pecó, ni tampoco sus padres. Al contrario, fue para que las obras de Dios se manifestaran en él” (Juan 9:3).

 

Cuando el hombre ciego fue sanado, Dios recibió la gloria a través de su testimonio. Dios siempre debe recibir la gloria para toda sanidad legítima. (Por “legítimo” nosotros queremos decir sanidades que no se invocan Satánicamente.)

 

SANIDAD NATURAL:

 

Dios normalmente recibe el crédito por la sanidad divina, claro, pero la gloria también debe ser dado a Él por lo que se llama sanidad natural del cuerpo a través de sus propios procesos. Dios creó el cuerpo y exhibe Su naturaleza y poder creador a través de los procesos corporales naturales.

 

SANIDAD MÉDICA:

 

La alabanza también debe ir a Dios por Su ayuda en sanar por los medios médicos. La Biblia dice que cada buena dádiva viene de Dios (Santiago 1:17) y esto incluye los remedios, vitaminas, y otras substancias que lo benefician físicamente. Muchos remedios vienen de las substancias naturales en las plantas y elementos que fueron creados por Dios en el primer lugar.

 

SANIDAD INSTANTÁNEA Y TARDADA:

 

A veces una persona se sana instantáneamente, pero otras veces la sanidad tarda y la persona se sana después o gradualmente. Considere estos ejemplos:

 

n       Zacarías no se sanó hasta el nacimiento de Juan: Lucas 1:20.

n       Ana no podría tener a un niño hasta el tiempo de Dios: 1 Samuel 1:5-19.

n       Abraham y Sara no podrían tener a un niño, a pesar de la fe de Abraham, hasta el tiempo de Dios: Hebreos 11:11.

 

Si instantánea o gradual, Dios debe recibir la gloria por la sanidad.

 

UNA ENFERMEDAD PARA MUERTE

 

En Juan 11:4 Jesús dijo que la enfermedad de Lázaro no era para muerte. Esto significa que hay una enfermedad para muerte. La meta de la sanidad no es la inmortalidad. La sanidad divina no logra esto más que la medicina lo hace. Incluso aquellos que fueron eventualmente levantados de entre los muertos por Jesús murieron, incluso Lázaro.

 

Hay dos tipos de muerte mencionados en la Biblia. Una muerte prematura ocurre cuando una persona se ha tronado a la destrucción de la carne y muere prematuramente para que el espíritu pueda salvarse (1 Corintios 5:4-5). Usted estudió sobre esto en Capítulo Cinco.

 

El segundo tipo de muerte mencionado en la Biblia es una muerte designada. Cada hombre tiene un tiempo designado para morir (Hebreos 9:2; Eclesiastés 3:2). Incluso Eliseo, el gran profeta de Dios que hizo muchos milagros de sanidad, se puso enfermo con la “enfermedad de la que moriría” (2 Reyes 13:14). En su momento designado para morir es posible simplemente parar de respirar y no estar enfermo:

 

“Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo” (Salmos 104:29).

 

Cuando ya era un hombre viejo Moisés no tenía los efectos de la edad. Josué era “viejo y de edad avanzada”. Dios conservó uno sobrenaturalmente, mientras el otro  experimentó los resultados del envejecimiento natural. Su espiritualidad no tenía nada que ver con eso. Dios nos sostiene si nuestros cuerpos siguen los procesos naturales de la edad y de la muerte por enfermedad o si ellos son sobrenaturalmente conservados.

 

Nosotros cometemos el error de vivir limitados por el tiempo en lugar de por la eternidad. Como creyentes, nosotros somos ya vivimos la vida eterna si nosotros vivimos en esto o en el otro lado de la muerte. Cuando un creyente muere, es la última sanidad dentro de los parámetros de la eternidad.

 

Recuerde... Usted experimentará sanidad: Algunos la experimentarán de este lado de la muerte. Dios lo levantará y usted lo glorificará por su testimonio, vida, y ministerio.

 

Otros recibirán la sanidad final cuando ellos atravesaren la muerte y victoriosamente entraren en la presencia del Señor con un cuerpo, alma, y espíritu los cuales estarán absolutamente sanos.

 

 

 

PRUEBA PERSONAL

 

1. Escriba la Promesa de Sanidad de memoria.

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2. ¿Cuáles son dos resultados finales de la enfermedad?

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3. ¿Cuáles son los dos tipos de muerte identificados en la Escritura?

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(Las respuestas se encuentran al final del último capítulo en este manual.)

 

 

 

COLOCANDO EN ACCIÓN

 

1. Si su enfermedad o de uno a quien usted está ministrando es considerada terminal, sólo Dios puede revelar si es una “enfermedad muerte” o para la “gloria de Dios”. A menos que Dios revela que una enfermedad sea para muerte, entonces continúe orando por sanidad según la voluntad de Dios.

 

2. Las sanidades médicas y naturales son de Dios, así como la sanidad divina. El problema se levanta cuando las personas dan el crédito a los remedios y doctores en lugar de comprender que Dios es la fuente de toda la sanidad. Jesús dijo de Israel:

 

“... no reconocieron que yo los sanaba” (Oseas 11:3).

 

 

Rey Asa murió porque él sólo buscó la ayuda médica. Él descuidó de su condición espiritual y no se volvió al Señor en su tiempo de necesidad (2 Crónicas 16:12).

 

3.¿Usted puede recordar una enfermedad que usted experimentó donde la sanidad fue ayudada por el uso de remedios, doctores, o los procesos naturales del cuerpo? _____ ¿Usted dio gracias a Dios para esta sanidad? ________  Si no, hágalo hora.

4. ¿Cuándo usted o alguien a quien usted está ministrando se sana, cómo usted usará esta sanidad para glorificar Dios?

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5. Si su enfermedad es para muerte y es su tiempo designado para morir físicamente, recuerda que usted ya está viviendo en los parámetros de la eternidad. Usted se sanará. ¡Usted entrará en la presencia del Rey con la salud perfecta!

 


PARTE TRES

 

EL CONTRAATAQUE

 

Usted aprendió mucho sobre el ataque del enemigo en el cuerpo físico mientras usted estudió en la última sección sobre la fuente, razones, tipos, y el resultado final de la enfermedad.

 

En esta sección usted aprenderá cómo organizar un contraataque contra Satanás y batallar por el cuerpo físico. Un contraataque es una contestación diseñada para neutralizar y derrotar un ataque del enemigo.

 

Para responder a los ataques de Satanás en el cuerpo físico usted debe entender:

 

n       LA BASE BÍBLICA DE LA SANIDAD.

n       LOS PROPÓSITOS DE LA SANIDAD.

n       LOS DONES DE SANIDAD.

 

Éstos son los asuntos de esta sección.

 


CAPÍTULO OCHO

 

LA BASE BÍBLICA DE LA SANIDAD

 

 

 

OBJETIVOS:

 

Al concluir esta lección usted será capaz de:

 

n       Escribir la Promesa de Sanidad de memoria.

n       Explicar la Parábola del sembrador como ella se relaciona a la sanidad.

n       Resumir lo que el Antiguo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

n       Usando los ejemplos de Jesús y de la primera Iglesia, resuma lo que el Nuevo Testamento enseña con respecto a la sanidad.

n       Identificar la sanidad como un beneficio de la expiación de Jesucristo.

n       Resumir la Gran Comisión con respecto a la sanidad y liberación.

n       Listar las referencias de la Biblia que verifican que todos los creyentes deben  estar involucrados en el ministerio sanidad y liberación.

n       Identificar las tres llaves del Reino que se relacionan a la sanidad.

 

PROMESAS DE SANIDAD PARA REIVINDICAR:

 

“Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados” (Isaías 53:5).

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Con esta lección usted empieza una jornada de fe sobre sanidad y liberación. La Biblia es su pasaporte para esta jornada. En el mundo natural, un pasaporte verifica su ciudadanía y garante los privilegios proveídos por su nación.

 

Como un pasaporte espiritual, la Palabra de Dios verifica su ciudadanía en el Reino de Dios. Garantiza que como un creyente renacido usted califica para los privilegios proveídos por esta ciudadanía, incluso los privilegios de sanidad divina y liberación.

 

LA PALABRA DE DIOS Y SANIDAD

 

Lea la parábola del sembrador en Mateo 13:3-8, 18-23; Marcos 4:3-8, 14-20; y Lucas 8:5-8, 10-15. En esta parábola, Jesús explica que la “semilla” es la Palabra de Dios. En el mundo natural una semilla tiene dentro de ella la capacidad de traer la vida, pero es impotente hasta que se plante y sea nutrida.

 

El mismo es verdad en el mundo espiritual. La semilla de la Palabra de Dios tiene la capacidad de traer la vida espiritual. La semilla de la Palabra de Dios en la sanidad tiene la capacidad de traer la liberación. Pero hasta que la Palabra de sanidad sea sembrada en su vida, usted estará intentando segar sin sembrar.

 

Usted no puede segar cuando usted no tiene sembrado. Esto es por qué usted debe estudiar la base bíblica de la sanidad y liberación. Una ley de la cosecha es que para segar, usted debe sembrar.

 

Otra ley de la cosecha es que usted no siega en la misma estación en que usted siembra, pero usted segará en la debida (apropiada) estación. Cuando usted empieza a sembrar la Palabra de Dios en su vida, usted no puede experimentar la sanidad inmediatamente o ver los resultados en aquellos a quienes usted ministra. Pero si usted continúa sembrando la Palabra de sanidad, USTED EVENTUALMENTE SEGARÁ – es la ley de la cosecha de Dios.

 

La parábola del sembrador también contiene algunas advertencias de que usted debe estar consciente mientras usted empieza su estudio de lo que la Biblia enseña sobre la sanidad. Cuando la semilla de la Palabra de Dios es sembrada hay siempre oposición de Satanás.

 

Alguna semilla cae “junto al camino” de su vida y el maligno la roba de usted. Usted oye la Palabra de Dios sobre sanidad y liberación, pero usted le permite sea arrebatada de usted, quizás por la tradición o por la duda, crítica, e incredulidad.

 

Alguna semilla cae en “pedregales” y usted no le permite tomar raíz en su corazón. La tierra pedregosa representa un corazón duro que no está abierto a la verdad de la Palabra de Dios. La Palabra se recibe primero con la alegría, pero cuando la aflicción viene (quizás en forma de un ataque físico) o la persecución (quizás de aquellos que no creen en la sanidad divina) la Palabra seca y usted se ofende. La semilla de la Palabra de Dios sobre sanidad también puede ser lanzada entre los “espinos” en su vida. Los cuidados del mundo, las riquezas, placeres, y lujurias estrangulan su crecimiento.

 

El hombre es compuesto de una naturaleza triuna que consiste en cuerpo, alma, y espíritu. El cuerpo es la parte física del hombre. El alma y espíritu son las partes espirituales que le permiten que actúe, piense, sienta, reaccione emocionalmente, y espiritualmente responda a Dios.

 

Todos éstos están envueltos en el sembrar y segar de la verdad espiritual. A través de los sentidos corporales de oír y ver usted recibe la semilla reproductiva de la Palabra de Dios. Mientras usted lee y oye la Palabra ella entra en su espíritu. Pero para reproducirse en su vida, la semilla debe entrar en su alma. El proceso es semejante a la reproducción biológica en el mundo natural. Para que los humanos se reproduzcan debe haber un varón, una hembra, y la semilla biológica que se transmite a través de la intimidad.

 

Aplicando esto espiritualmente, la Palabra de Dios es la semilla. El espíritu es la “porción masculina” de la naturaleza espiritual y el alma es la “porción femenina” (Nosotros sabemos que el alma es la parte femenina de la naturaleza espiritual, porque David, según el original de la Biblia, usaba la palabra “alma” en el femenino). Para reproducirse, la semilla debe entrar en el espíritu (el varón) y ser transmitida al alma (la hembra).

 

La razón por la cual la Palabra de Dios a menudo no efectúa cambios en nuestras vidas es que nosotros sólo le permitimos entrar en nuestros espíritus. Nosotros nunca realmente le permitimos penetrar los huecos profundos de nuestra naturaleza del alma en la mente, voluntad, y emociones.

 

En el mundo natural, cuando el varón y la hembra se unen y la semilla biológica se planta, sus efectos son evidentes. Se producen las células de una nueva vida y un niño nace. El mismo es verdad en el mundo espiritual. Cuando la Palabra de Dios con respecto a la sanidad se transmite de los sentidos físicos del ojo u oído a su espíritu y se planta entonces en su alma, sus efectos eventualmente se verán en su cuerpo físico.

 

EL REGISTRO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

 

Nuestro estudio de la base bíblica de la sanidad y liberación empieza en el registro del Antiguo Testamento. (Mientras las varias referencias en esta lección se discute, por favor léalos en su Biblia).

 

Originalmente, el hombre fue creado puro y saludable en el cuerpo, alma, y espíritu. Usted ya aprendió en Capítulo Cuatro que al muerte entró en el mundo como resultado del pecado del primer hombre y mujer (Génesis 3). Usted también aprendió que cuando la maldición de la muerte vino al hombre, Satanás entró en el sistema genético del hombre y empezó su misión destructiva de enfermedad, dolencia, esclavitud, y muerte.

 

Pero en este momento oscuro de la historia, la primera promesa de sanidad espiritual y física se dio. En Génesis 3:15 Dios dijo que la “semilla” de la mujer heriría la cabeza de Satanás. Esta “semilla” era una promesa profética sobre Jesús que, a través de Su ministerio terrenal, muerte, y resurrección, derrotaría a Satanás.

 

El registro de Génesis contiene dos relatos de sanidad divina. En Génesis 17:18-19 Dios prometió sanar la esterilidad de Sara. En Génesis 21:1-7 esto se cumplió. Génesis 20:17 sanidad de Abimelec.

 

En el libro de Éxodo, enfermedad y sanidad divina entra más claramente en el registro bíblico.

 

Después de la liberación de Israel del Egipto, las personas marcharon durante varios días sin encontrar agua. Cuando ellas vinieron finalmente a Mara, ellas no podrían beber del agua porque estaba amarga.

 

Dios le mostró un árbol a Moisés que, cuando lanzado a las aguas, hizo las aguas dulcemente.

 

Siguiendo a esto Dios se revela como el Sanador de Su pueblo. Él dijo:

 

“Diciéndole: --Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios y haces lo recto ante sus ojos; si prestas atención a sus mandamientos y guardas todas sus leyes, ninguna enfermedad de las que envié a Egipto te enviaré a ti, porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).

 

Una traducción más exacta de esto es “Yo soy el Señor su médico”. Esto indica una acción habitual, continua. Porque esta promesa se dio primero a Israel en una situación específica, algunos dicen que sólo se aplica a ellos y que los Cristianos no puede exigirla. Nosotros debemos recordar, sin embargo, que los nombres de Dios son revelaciones de Su naturaleza y carácter, y Dios no cambia. Si Él era entonces por naturaleza médico y sanador, Él es el mismo hoy. Otras referencias específicas sobre la sanidad en Éxodo son la sanidad de la mano leprosa de Moisés (Éxodo 4:1-7) y la promesa de Dios para llevar la enfermedad de entre su pueblo (Éxodo 23:25).

 

El libro de Levítico podría llamarse el “manual de cuidado de la salud” de la Biblia. Dios revela las regulaciones con respecto al tratamiento de la enfermedad (para un ejemplo vea Levítico 13:1-46; 14:1-32) y da directivas que consideran el vivir saludable (vea Levítico 15:1-33 para un ejemplo).

 

El libro de Números registra la sanidad de la lepra de María (Miriam) y Aarón (Números 12:1-15) y la sanidad de plagas que afectaron Israel (Números 16:41-50 y 21:5-9).

 

Deuteronomio 28 es un capítulo muy importante relacionado a la sanidad. Explica la relación de la obediencia a la salud física. Otros pasajes en Deuteronomio que enfatiza esta verdad incluyen 7:15; 29:22; 30:20.

 

La esposa de Manoa fue sanada de la esterilidad en Jueces 13:2-24. Hay varios registros de sanidades en el libro de mí 1 Reyes. Hay historias sobre un hombre con la mano marchitada en 1 Reyes 13:4-6 y la resurrección de un niño muerto en 1 Reyes 17:17-24. El registro continúa en 2 Reyes con la sanidad de un niño por Eliseo en 2 Reyes 4:8-37 y la sanidad de Naamán en 2 Reyes 5:1-14. También estudie el caso de Rey Azarias en 2 Reyes 15:1-12.

 

De la sanidad de Ezequías en 2 Reyes 20:1-11 nosotros aprendemos que Dios puede sanar la enfermedad terminal y puede agregar años a la vida (también vea 2 Crónicas 32:24-26 e Isaías 38:1-12,16). Nosotros también aprendemos de 2 Reyes 13:14 y 21 que esa muerte viene a todos los hombres, incluso a aquellos con un ministerio de sanidad.

 

Una gran oración de arrepentimiento relacionada a la sanidad se registra en 2 Crónicas 6:26-31. 2 Crónicas 20:9 nos promete que Dios oye cuando nosotros clamamos en aflicción. En 2 Crónicas 16 usted puede leer la historia de Asa que murió porque él no buscó sanidad de Dios. Su pecado no fue ir a los médicos, pero ignorar a Dios y Su poder curativo. En 2 Crónicas 26 usted puede leer sobre la lepra de Uzías y en 2 Crónicas 30:20 de la sanidad de personas a través de las oraciones de Ezequías.

 

El libro de Job, sobre todo los capítulos 1 y 2, nos permite ver para identificar la fuente de los problemas de Job entre los bastidores, incluyendo su enfermedad. Estudie el libro de Job para aprender sobre su contestación en tiempo de enfermedad, la reacción de sus amigos, y cómo Dios lo sanó y liberó.

 

El libro de Salmos contiene muchas promesas, revelaciones, y oraciones acerca de la sanidad.

 

Estudie los pasajes siguientes:

 

Salmos 6:2-3: “O Señor me sana”.

Salmos 27:1: “El Señor es la fuerza de mi vida”.

Salmos 30:2: “Yo lloré y usted me sanó”.

Salmos 32:3-5: Reconocer el pecado produce sanidad.

Salmos 34:19-20: “Muchos son las aflicciones del justo, pero el Señor lo libra de ellas todas”.

Salmos 38:3,7: El Enojo y el pecado afectan su salud; la enfermedad se llama “aborrecible”.

Salmos 41:1-8: “Sana mi alma porque yo he pecado contra usted”. La enfermedad se llama malo.

Salmos 42:11; 43:5: Dios es la salud de nuestro semblante.

Salmos 42:1-5: Sanidad hacia un espíritu abatido.

Salmo 55:1-2: Oración perseverante y sanidad.

Salmos 60:2: “Sane las brechas de la tierra”.

Salmos 67:2: “Para que sea reconocido en la tierra tu camino, y en todas las naciones tu salvación”.

Salmos 72:13: Nosotros debemos tener lástima del débil.

Salmos 91:9,10: “No te sobrevendrá mal, ni la plaga se acercará a tu tienda”.

Salmos 103:1-5: “No se olvide de Sus beneficios... el que sana todas tus dolencias”.

Salmos 105:37: Israel caminó sin una persona débil entre ellos. Tres millones de personas estaban todas bien y muy bien.

Salmos 107:17-20: “Él envió Su Palabra y los sanó”.

Salmos 119:25-28: Nosotros nos fortalecemos por la Palabra.

Salmos 119:67: “Antes de que yo fuera afligido, yo estaba descaminado”.

Salmos 147:3: “Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas”.

Salmos 105:37: “Los sacó... no hubo entre sus tribus enfermo”.

 

El libro de Proverbios proporciona sabiduría que considera el vivir saludable. Proverbios 3:7-8 explica cómo ser saludable. Proverbios 4:20-23 revela que los problemas de la vida son afectados por la actitud del corazón y las promesas de que Dios trae vida y salud.

 

Proverbios 15:4 y 30 confirman que la charla sana resulta en salud y Proverbios 16:24 muestras que la Palabra de Dios trae sanidad. Proverbios 16:24 indica que la Palabra de Dios trae sanidad a los huesos y Proverbios 17:22 revela el físico es afectado por los problemas espirituales.

 

Eclesiastés 3:3 confirma que hay un tiempo fijo para sanidad y Eclesiastés 5:17 demuestra cómo frustración (aflicción en el original) y resentimiento se relaciona a la enfermedad.

 

Isaías 6:10 explica la relación entre la comprensión espiritual, conversión, y sanidad. Isaías 19:22 confirma que cuando suplicamos a Dios, Él sana (“suplicar” significa pedir seriamente y solicitar urgentemente).

 

Isaías 32:3-4 es una gran promesa profética de sanidad siendo parte del Reino de Dios.

 

Isaías 33:24 y 35:5-6 registran la sanidad durante el Milenio y cómo los habitantes dirán que “yo no estoy enfermo”. 

 

En Isaías 53:5 nosotros recibimos la promesa de sanidad y liberación a través de la expiación. Isaías 57:18-19 anima que nosotros nos acerquemos para sanidad e Isaías 58:8 confirma que nuestra “recuperación brotará con rapidez”.

 

En Isaías 61:1 nosotros aprendemos que Jesús fue enviado para vendar a los con el corazón quebrantado. Esto habla de una sanidad interior, emocional.

 

En Jeremías 8:14-15; 20-22 el amargor del pecado se vincula a la enfermedad física y Jeremías 15:18 explica cómo tratar con una herida incurable. Jeremías 17:14; 30:12-17; y 33:6 confirman que Dios es la fuente de la sanidad.

 

Lamentaciones 3:33 confirma que “Dios no aflige ni entristece por gusto”. Ezequiel 17:14; 30:17; y 33:6 confirman que Dios puede sanar y puede restaurar la salud.

 

Ezequiel 30:12-13 (según el original) habla de heridas incurables que remedios no pueden sanar. Sólo la sanidad espiritual puede curar estos tipos de heridas. Ezequiel 34:4,16,21 y Zacarías 11:16 contienen advertencias a pastores (los líderes espirituales) quién ha ignorado la oveja enferma (personas).

 

El capítulo 4 de Daniel registra la enfermedad y sanidad del Rey Nabucodonosor. Oseas 5:13 advierte del peligro de ir a otra parte en busca de sanidad y Oseas que 6:1 y 7:1 confirman que Dios puede y sanará las condiciones físicas y espirituales. Oseas 11:3 registra las palabras tristes de Dios sobre Israel: “No reconocieron que Yo los sanaba”. El registro del Antiguo Testamento sobre la sanidad concluye con la promesa en Malaquías 4:2 que Jesús surgirá y "en sus alas traerá sanidad”.

 

EL REGISTRO DEL NUEVO TESTAMENTO

 

Sanidad y liberación se extiende a una nueva dimensión en el registro del Nuevo Testamento a través de los ejemplos de Jesús y de la primera Iglesia.

 

EL EJEMPLO DE JESÚS:

 

En el Nuevo Testamento, Jesús es el modelo del creyente de fe y práctica. Su ministerio de sanidad y liberación es el modelo que usted debe seguir en su propio ministerio. De 3,774 versículos en los cuatro Evangelios, 484 se relacionan específicamente a la sanidad de enfermedades físicas y mentales y a la resurrección de los muertos. En Marcos, 209 versículos de 666 se relacionan a los milagros de Jesús. De 1,257 versículos narrativos en los Evangelios, 484 (38.5 por ciento) se consagra a describir los milagros de sanidad.

 

Jesús habló las palabras de Dios en Su ministerio:

 

“Entonces Jesús les dijo: --Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces entenderéis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; sino que estas cosas hablo, así como el Padre me enseñó” (Juan 8:28).

 

Jesús hizo el trabajo y la volunta de Dios:

 

“Y ésta es la